Es muy habitual ver a adolescentes bisauguineanas de 12, 13 o 14 años embarazadas. Según los datos que maneja Unicef, casi 3 de cada 10 menores en Guinea-Bissau tienen hijos antes de la mayoría de edad y el 10% antes de cumplir los 15 años.
En Onda Cero hablamos con la hermana Florinda E Sa que gestiona una casa de madres y centro de recuperación de la nutrición en Gabú, un proyecto de Cáritas en colaboración con Unicef, donde les enseñan a criar a sus hijos porque pasan directamente de la infancia a la edad adulta.
Los matrimonios forzados y los embarazos tempranos han sido normalizados
“En el matrimonio precoz, y también forzado, una madre empieza a tener sus hijos con 12 y 13 años. Es una sociedad infantil en la que las niñas cuidan de otros niños”, asegura esta religiosa de la Congregación de las Clarisas Franciscanas Misioneras.
El problema añadido es que, según Unicef, el 45% de las mujeres y niñas de entre 15 y 50 años han sufrido la mutilación genital femenina -una práctica que constituye una violación de los derechos humanos- y que entraña demasiados riesgos como infecciones, hemorragias graves y traumas psicológicos. Hay jóvenes que mueren desangradas en el parto como advierte en Onda Cero Inês Gomes, partera del Hospital Materno-Infantil de Bissau con el que colabora Unicef.
La ablación en Guinea-Bissau está prohibida y penalizada, pero no abolida
“Si tenemos a un embarazada con mutilación genital femenina, cuando el bebé está cerca de nacer -durante el proceso del parto- puede producirse un desgarro en el clítoris. Es muy grave. Hay mucho sangrado”, lamenta Inês Gomes.
La ablación femenina está a la orden del día en Guinea Bissau, pese a que fue prohibida en 2011 y penalizada con condenas cárcel, aunque en ningún caso abolida.

