Europa vive una oleada de protestas desde hace unas semanas. El continente está en la calle con movilizaciones de toda índole y objetivo. Cientos de miles en Francia, España, Italia, Albania, Portugal, Bélgica o Grecia, a los que se suman los altercados que se produjeron este sábado por la noche en Barcelona y que dejaron más de cien detenidos, entre ellos más de 70 menores de edad.
Eduardo Saldaña explica en El Orden Mundial de Julia en la onda que no se trata de un movimiento único ni de una convocatoria conjunta, sino que cada país tiene sus propios problemas y estos han confluido en el tiempo. A pesar de ello, sí que hay movimientos sociales que se están intentando coordinar porque hay problemas transversales que afectan a España, a Francia, a Portugal, a Grecia o a Italia, donde hay crisis estructurales: "Podemos decir que el denominador común es el coste de la vida, la vivienda y los problemas de educación".
¿Qué ocurre en Francia o en Italia?
En Francia, hemos visto que muchas de estas protestas han derivado en violencia en las calles y en saqueos. De hecho, este fin de semana se han establecido toques de queda en varias ciudades, se han prohibido algunas manifestaciones no autorizadas o, incluso, estas han cambiado su recorrido para evitar los choques policiales.
En Italia, por ejemplo, se han visto disturbios en Milán o en Roma. Y luego en Albania o Belgrado ha habido choques fuertes contra la Policía, pero esas, pese a tener ese trasfondo de la crisis de la vida, están mucho más dirigidas contra la corrupción de los gobiernos, enfoque que todavía en Europa Occidental no se ha visto.
El interés detrás de estas protestas y su deriva vandálica
Saldaña pide tener cuidado y analizar quién puede salir beneficiado de toda esta situación. Como ejemplo, pone lo que se vivió en las calles de Barcelona este fin de semana porque lo de la Ciudad Condal es "distinto" a lo que se ha visto en Francia: "En Francia, hubo protestas masivas y, dentro de ellas, como suele pasar, distintos grupos intentaron generar caos. Pero en Barcelona, al contrario, hemos visto que se organizaron durante toda la semana grupos de Internet para llevar a cabo esa violencia y ese caos a las calles".
Explica que "hay gente que se dedica a las redes y a los análisis digitales que está advirtiendo de que hay quien está intentando instrumentalizar estas movilizaciones y este caos que se percibe. Tenemos que tener presente quién puede tener interés, en un ciclo electoral tan grande que tenemos, en generar inestabilidad. Perfiles que están dentro o fuera de Europa".
El problema de fondo de las protestas: una crisis de hace diez años
El experto asegura que no hay unas demandas muy concretas y reconocibles, sino que se están intentando cohesionar un poco. Por ejemplo, en el norte de Italia (Milán), hay protestas más alineadas con las demandas de Francia y España, mientras que en el sur, hay una huelga de camioneros muy fuerte que está dejando sin abastecimientos los supermercados.
Por tanto, el problema de fondo es que es "muy difícil" cumplir con las demandas en el corto plazo porque no es una "crisis esporádica", sino una "crisis estructural en un momento regional y global muy complicado": "No estamos viviendo las consecuencias de una crisis de hace dos años, sino que estamos viviendo las consecuencias de una crisis de hace una década, de los problemas que no se solucionaron y el sistema está tensándose, las costuras no aguantan".
Una "enmienda a la totalidad del sistema", pero no por algo que haya sucedido hace uno o dos años, sino por problemas que no se solucionaron cuando tenían que hacerlo y con un mundo más convulso como el que vivimos actualmente.
Los gobiernos extranjeros "se están frotando las manos"
La derecha radical está en auge en toda Europa, hay una sensación de inestabilidad generalizada y estamos en pleno ciclo electoral, con varios países votando o a punto de hacerlo. ¿Hasta qué punto esto puede ser aprovechado por terceros actores para desestabilizar todavía más o sacar rédito político?.
"Putin se está frotando las manos, sin duda", explica Saldaña, que añade que "no nos quepa ninguna duda de que estas movilizaciones sociales legítimas y la tensión que nos encontramos en Europa van a intentar ser aprovechadas por países y gobiernos que tienen un interés claro en generar inestabilidad en Europa". Es decir, "aprovechar la crisis de la propia democracia liberal para ir contra ella".
De hecho, explica que hay desinformadores rusos fomentando relatos y narrativas y difundiendo imágenes de violencia y de caos. Pero no solo rusos. Pide recordar la estrategia de seguridad nacional de EEUU de hace un año, que se enfocaba en "apoyar a las derechas nacionalistas". "Estados Unidos e Israel tienen un interés claro, en un macrociclo electoral como el que nos encontramos y con unas derechas radicales en auge, de proyectar una imagen de que Europa necesita mano dura y seguridad. Y puede que haya una necesidad de eso, pero no el caos que se está proyectando. Tenemos que ser conscientes de que la democracia liberal se enfrenta a esa ola de desinformación y que intenta ir a nuestra visceralidad".

