Unos 410.000 manifestantes han salido a protestar, una vez más, en toda Francia en el marco de las protestas sociales y contra el Gobierno en el segundo fin de semana consecutivo de movilizaciones multitudinarias. No obstante, esta vez, con menos disturbios que hace siete días.
El Ministerio del Interior ha especificado la cifra total de manifestantes en Francia, de los cuales 110.000 corresponderían a París, mientras que el principal sindicato francés estima en casi 800.000 el número de personas que han secundado las convocatorias, incluidas 250.000 en París. Estas cifras suponen un leve descenso con respecto a los 550.000 movilizados de los que informó el pasado fin de semana el Ministerio del Interior.
En cuanto a los detenidos, el último balance que han realizado desde el Ministerio del Interior ha sido de casi 1.000 personas. El ministro del Interior, Laurent Núñez, avisó de que ese número iba a aumentar "de forma significativa". Núñez destacó, además, que las marchas se habían desarrollado "bien".
Con todo ello, pese a que las manifestaciones de este fin de semana hayan sido más sosegadas que las de la pasada semana, los ayuntamientos han intensificado los preparativos para reducir los riesgos de nuevos destrozos. En París, por ejemplo, los servicios municipales trabajan en la retirada de papeleras, contenedores de vidrio, objetos voluminosos y otros elementos que puedan utilizarse como material arrojadizo o incendiario.
Unas protestas pacíficas con más de 100 detenciones
Las protestas se han desarrollado mayoritariamente de forma pacífica, aunque ha habido otra vez disturbios y enfrentamientos entre manifestantes y policías. En total, en toda Francia, ha habido 135 arrestos hasta las 13:00. Estos arrestos suponen una mejora con respecto a los 264 registrados a la misma hora del sábado pasado. El ministro del Interior francés, Laurent Núñez, ha explicado que "una gran parte de las detenciones está relacionada con los controles y con el hallazgo de material destinado a ser utilizado como arma". Fuera de París se han registrado multitudinarias manifestaciones en ciudades como Lille, Niza, Marsella, Rennes o Lyon.

Además, desde el Ministerio del Interior han informado de la incautación de objetos potencialmente peligrosos, entre ellos morteros o bolas de petanca, durante los controles establecidos en los accesos y alrededores de las manifestaciones. Por su parte, las fuerzas de seguridad mantienen labores de vigilancia, inspección e inteligencia para prevenir altercados y garantizar el cumplimiento de las prohibiciones.
Una de las ciudades donde más tensiones policiales ha habido ha sido Lyon. Esta localidad francesa ha sido testigo de los primeros momentos de tensión de la jornada entre manifestantes y las fuerzas del orden, que han recurrido a gases lacrimógenos para dispersar a varios grupos de personas. Todo ello después de que la ciudad sufriera el pasado sábado daños en más de 150 establecimientos.
Es por la experiencia de la semana pasada que las autoridades locales han recomendado a los comerciantes retirar residuos, terrazas y mobiliario antes del mediodía, mientras numerosos establecimientos han reforzado sus fachadas ante el temor de nuevos actos vandálicos o saqueos. Un dispositivo que busca evitar que esta nueva jornada de protestas derive en una escalada de violencia como la registrada la semana anterior.

