No se trata de protestas convocadas de manera común en distintos países, sino de diversos agentes y organizadores que han llamado a la movilización general. ¿El motivo? El alto coste de la vida, la inflación, la vivienda, la educación pública o los altos precios del combustible. ¿La conclusión? Decenas de protestas por toda Europa que evidencian un malestar común que se encuentra muy extendido por todo el continente y críticas a los gobiernos por la inacción de sus políticas.
Qué está pasando en Europa y cuáles son las causas de las protestas
España
Las protestas comenzaron en España el pasado 26 de septiembre con acampadas impulsadas por el Sindicato de Inquilinas a raíz del desahucio de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que llevaba 70 en el mismo piso y a la que subieron el alquiler un 275% después de que una empresa comprase el edificio en el que ella vivía. Semanas después del desalojo y, tras el fallecimiento de Maricarmen, las protestas se extendieron y se mantuvieron las acampadas, como la de la Puerta del Sol, a la que se fueron añadiendo otras asociaciones.
Los sindicatos convocaron una huelga general para el próximo 11 de noviembre motivada por los bajos salarios que impiden poder acceder a una vivienda digna. Y otros colectivos, como el de los profesores de la educación pública, iniciaron su propia huelga el pasado 14 de octubre para demandar a la Comunidad de Madrid mejores condiciones. También en Madrid hay convocada una nueva huelga sanitaria, que comenzará el próximo 28 de octubre y se dividirá en cuatro bloques:
- 28 de octubre al 31 de octubre.
- 4 de noviembre al 7 de noviembre.
- 18 de noviembre al 21 de noviembre.
- 9 de diciembre al 12 de diciembre.
Francia
La ola de protestas en Francia comenzó en el mes de septiembre como una movilización pacífica de estudiantes de secundaria que reclamaban mejores condiciones educativas. Falta de profesores, aulas saturadas, deterioro de los edificios escolares, baja remuneración para los profesores fueron los principales motivos de las protestas. El Gobierno trató de frenarlas incorporando más de 3.000 profesores suplentes, pero estas medidas fueron vistas como insuficientes.
Esta protesta, que comenzó por la educación pública, pronto se convirtió en algo mucho más amplio debido a que a ella se sumaron sindicatos, trabajadores, agricultores, transportistas y colectivos ecologistas, incorporando nuevas demandas. Además, reaparecieron los llamados 'chalecos amarillos', el movimiento que en 2018 protagonizó fuertes protestas en Francia contra la política fiscal de Emmanuel Macron.
Las razones del malestar común a todos los colectivos son las siguientes:
- Encarecimiento de la vida.
- Deterioro de los servicios públicos.
- Inflación elevada: 3,1% interanual, su nivel más alto desde enero de 2024.
- Altos precios de la energía, que subió un 21,3% respecto al año anterior.
- Encarecimiento de los servicios y de los alimentos (2,4%).
La oleada de protesta se convirtió en violenta el pasado fin de semana con importantes disturbios por varios puntos del país; incluso, se destruyó por un incendio el Ayuntamiento de Limoges, un edificio construido en el siglo XIX. El presidente Macron anunció esta semana que las autoridades restringirían las manifestaciones en los próximos días para restablecer el orden tras los disturbios y convocó un Consejo de Defensa con el fin de adoptar medidas adicionales de seguridad.
Italia
Miles de estudiantes se manifestaron el viernes 16 de octubre en las principales ciudades de Italia en una jornada de protestas para exigir medidas urgentes frente a la crisis climática y mejoras estructurales para la educación pública. Se extendieron por Roma, Milán, Bolonia, Turín, Génova, Pisa y Nápoles con reivindicaciones que incluyeron la mejora de las infraestructuras escolares, el coste de la vida y el rechazo al rearme.
Aunque la mayoría de las manifestaciones transcurrieron de manera pacífica, la jornada sí registró momentos de tensión e incidentes puntuales con las fuerzas de seguridad en Roma y Bolonia. En Roma, miles de jóvenes fueron desde el centro hasta el Ministerio de Educación, donde un cordón policial antidisturbios se desplegó. Allí, manifestantes arrojaron petardos contra la fachada y desplegaban pancartas contra el Gobierno de Giorgia Meloni y anunciaban una huelga general.
El sábado 17 de octubre, Italia vivió una nueva jornada de protestas contra el coste de la vida y los bajos salarios, que derivaron en violentos enfrentamientos en el centro de Milán, Turín y Bolonia. Ante la intensidad de las protestas, la primera ministra condenó en un mensaje en sus redes sociales los episodios violentos: "Manifestarse es un derecho. Incendiar nuestras ciudades, no".
Este jueves, los transportistas italianos, por su parte, mantuvieron los bloqueos de carreteras en zonas del sur del país en un intento de lograr ayudas suficientes que permitan paliar los efectos sobre el sector del aumento del precio del diésel, a medida que sindicatos y camioneros consideran que las propuestas del Gobierno no servirán para paliar la situación.
Portugal
En Portugal, miles de personas salieron a las calles también para protestar contra el alto coste de la vida y para exigir aumentos salariales y en las pensiones. Incluso, se llegaron a instalar tiendas de campaña en la Plaza del Rossio en una nueva movilización por la vivienda.
Albania
Las protestas en Albania dejaron decenas de heridos entre la Policía y los propios manifestantes, y contenedores de basura incendiados y cócteles molotov lanzados contra la Policía. Estas protestas comenzaron por el coste de la vida, la pobre situación del sistema educativo público o la corrupción en el Gobierno.
Grecia
Miles de estudiantes y profesores salieron este miércoles a la calle en toda Grecia para protestar de nuevo por las condiciones en los centros educativos, los fuertes recortes y la situación de la vivienda, unas marchas que se han intensificado a lo largo de la jornada.
Los manifestantes, que exigieron también aumentos de los salarios para el personal docente y una mayor inversión en educación pública, pidieron cubrir cuanto antes las vacantes del personal educativo y garantizar la seguridad de los edificios, además de ofrecer una mayor libertad a los estudiantes universitarios que decidan trasladarse entre diferentes instituciones.
A estas reivindicaciones, similares a las de los estudiantes y profesores franceses, también se suman las protestas estudiantiles por la situación de la vivienda, que ha llevado a realizar acampadas en Atenas y Salónica, siguiendo el ejemplo de otras ciudades europeas como Madrid y Lisboa, entre otras.

