España vive uno de los momentos de crispación más álgidos de los últimos años. Las protestas en diferentes ciudades del país comienzan a acumularse y los disturbios comienzan a ser recurrentes.
Este pasado fin de semana, Barcelona sufrió las consecuencias del vandalismo y los disturbios, con un total de 120 personas detenidas y 14 policías heridos durante la manifestación convocada por Blocus.
Sin embargo, la ciudad condal no ha sido la única. Bilbao repitió las imágenes captadas en Barcelona con la quema de contenedores y vehículos después de disolverse una concentración contra Vito Quiles.
Sobre ello ha hablado la secretaria general de Podemos y diputada en el Congreso, Ione Belarra, quien ha pedido prudencia para determinar quiénes están detrás de los disturbios, así como ha cuestionado la posibilidad de que haya implicación de policías infiltrados o personas de extrema derecha.
"Yo quiero ser prudente porque el propio movimiento antifascista vasco se desmarcaba de esta cuestión", ha afirmado en una rueda de prensa en el Congreso, al tiempo que ha apuntado a posibles "policías infiltrados" que podrían estar detrás de los altercados, algo que se ha visto en "numerosas movilizaciones" a lo largo de la historia de España.
El malestar entre los jóvenes
Ante las numerosas protestas por todo el país, la líder de Podemos ha subrayado que existe un "profundo malestar" entre muchos jóvenes que viven en un sistema "enormemente violento contra ellos, que les impide emanciparse, encarece el acceso a la educación pública y frustra sus proyectos vitales".
"Es muy difícil que prenda una mecha si no hay un malestar subyacente", ha señalado Belarra, responsabilizando al Gobierno y al bipartidismo de "no dar respuesta" a los principales problemas de la juventud.
Belarra denuncia una criminalización de las protestas
Por otro lado, la secretaria general de Podemos ha denunciado que muchos medios de comunicación, así como el PP y Vox, están utilizando estos episodios para "criminalizar la protesta" y a los movimientos sociales, "mezclando" los disturbios con las movilizaciones pacíficas por la vivienda, las acampadas, la huelga general del próximo 11 de noviembre y las huelgas indefinidas del profesorado.
Según Belarra, se trata de un nuevo intento de "meter a todo el mundo en el mismo saco" para justificar cargas policiales como las registradas en la capital contra profesores que se manifestaban pacíficamente.
Por ello, ha pedido que los disturbios en Barcelona y Bilbao no sirvan para desacreditar las movilizaciones sociales y que se reflexione sobre el malestar de fondo que lleva a tantos jóvenes a salir a las calles.
"Es muy difícil que prenda una mecha si no hay un malestar subyacente. La única vía para salir de eso es que realmente haya políticas que den respuesta a los problemas de la gente", ha concluido.
La izquierda cuestiona la responsabilidad de la ultraderecha
Otro de los partidos que se ha pronunciado al respecto ha sido los comunes, ahora dentro de Frente Amplio, a través de su portavoz en el Congreso, Gerardo Pisarello. Tal y como ha destacado, hay un intento de instrumentalizar estas manifestaciones violentas para debilitar las verdaderas movilizaciones ciudadanas.
Asimismo, ha señalado a la ultraderecha como grupo coordinador de estos altercados. A su juicio, existe un "patrón sospechoso" puesto que se trata de una estrategia propia de la ultraderecha.

