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Analizamos 'Criminal' (y de paso el género negro) que edita Panini Cómics

CRIMINAL: Historias en la cuerda floja

Una botella de bourbon a medias y otras tantas alrededor de la cama; una colilla humeante con restos del más intenso carmín; alguna que otra proposición tentadora y, por supuesto, una mala decisión. En este mundo se mueve Criminal, una colección de historias desde los suburbios con olor a güisqui barato, tabaco rancio y noches de motel por donde pululan unos personajes que quizás no se merezcan lo que les está pasando y aún así, nos morimos por ver qué será de sus miserables vidas. Panini Comics ha publicado en un tomo las tres primeras historias de la que dicen es la obra maestra de Ed Brubaker y Sean Phillips.

Mario Terol | Madrid | 29/11/2013

Portada de este primer tomo de 'Criminal', que edita Panini Cómics

Portada de este primer tomo de 'Criminal', que edita Panini Cómics / Héroes y Villanos

Dime quién te odia y te diré quién eres

Existe un hecho totalmente consumado que determina el éxito de una obra: su número de detractores. Es pura estadística o mejor, marketing. A cada legión de incombustibles fanáticos le seguirán otros tantos críticos. Unos comprarán y adorarán la obra y otros, con sus reproches, contribuirán a publicitar y alimentar el morbo. Es un negocio redondo. Mirad si no a Miley Cyrus, esa versión húmeda de lo que un día fue Hanna Montana... ¡Cachislamar!, ¿ven lo que les decía? Bueno, con Criminal ha sucedido algo parecido pero sin sobredosis de cachondina de por medio. Para los puristas del género negro, esta historia no deja de ser una broma oportunista, salpicada de topicazos propios del género. Para sus autores, un tributo reverencial a los clásicos de la literatura y el celuloide, que durante décadas han poblado páginas y pantallas de tipos duros, estafadores, carteristas, perdedores, polis corruptos, asesinos de medio pelo y chicas malas que complicarán tu vida… Como amante del género, no puedo ser muy objetivo porque voy con poco y soy bastante facilito. Obviamente, me quedo con Una historia violenta de Wagner y Locke (que Viggo Mortensen interpretase magistralmente a las órdenes de Cronenberg), Sin City de Miller o la propia 100 balas del tándem Azzarello-Risso, pero lo que no se le puede negar a esta obra, después de todos estos años leyendo y amando los relatos de ficción, es que esta historia no lo parece. Y en eso tiene bastante que ver el talento de Brubaker a la hora de desarrollar unos personajes, que bien podrían ser nuestros vecinos o cualquier desconocido al que cedemos cortésmente el asiento en el metro, y cómo no, sus motivaciones. De modo que las decisiones que se ven obligados a tomar, por desesperadas que parezcan, se conviertan en la única vía de escape posible.

La extraña pareja

Antes de convertirse en la megaestrella consolidada que es hoy, Ed Brubaker (Maryland, 1966) comenzó su carrera editorial publicando obras de corte menor como Detour o A complete lowlife. A medida que crecía su relevancia, también los proyectos que guionizaba y entre ellos Escena de un crimen y Deadenders, para acabar involucrado en The Authority, Batman, Catwoman y Gotham Central, siempre bajo el sello DC. Sleeper supuso su primer trabajo con Phillips, sorprendiendo a crítica y público con las idas y venidas de Holden Carver, un agente doble infiltrado en una organización internacional de supervillanos. Con su fichaje en exclusiva por la Marvel y su aclamado trabajo en Capitán América o Daredevil, Brubaker, se ha ganado a pulso su parcelita en el Olimpo del guionista.

Por su parte, Sean Phillips (Cambridge, 1965) ha compaginado su trabajo en EEUU (Hellblaizer, La Patrulla X o Marvel Zombies) con proyectos británicos de corte más personal como Devlin Waugh y Straitgate ambas junto al guionista John Smith. A pesar de las reticencias de muchos aficionados, personalmente, creo que el estilo de Sean Philips le viene que ni pintado, al menos para este tipo de historias en las que lo que prima, como comentábamos, es el realismo. Sus portadas recuerdan a aquéllas viejas novelas del oeste, bélicas o de aventuras que rondaban por casa cuando éramos críos y que nos daba tanta pereza leer. Trazo grueso y bien marcado, una adecuada distribución de la página y una meticulosa labor del colorista Val Staples, que sólo ojearlo huele a naftalina y tardes de brasero con merienda de pan y chocolate. Mierda, creo que me estoy haciendo mayor.

Sonríe, te puede pasar a ti

En Criminal Integral Vol. 1 nos vamos a encontrar los tres primeros arcos argumentales, autoconclusivos para más información, y que nos presentarán a una serie de protagonistas que más tarde aparecerán como meros secundarios en otras historias. En Cobarde, Leo, su protagonista, tendrá que replantearse los códigos que le han mantenido con vida hasta el momento ante la 'inesperada' llegada de una vieja amiga del pasado y su inminente implicación en un gran golpe. En el segundo arco, Tracy Lawless regresa a casa tras 20 años en el ejército para descubrir al asesino de su hermano pequeño. La verdad cambiará su vida y la de todo aquel que ande cerca... El tercer y último arco es Los muertos y los moribundos, una historia de esperanza, contada a través de los puntos de vista de cada uno de sus tres personajes: una femme fatale, un boxeador sin suerte y un asesino.

Un último apunte para curiosos y fanáticos que todavía anden en la parra: en 2011 la productora Hunting Lane Films adquirió los derechos del primer arco, Cobarde. A los pocos meses anunció a David Slade como el director encargado de llevarla a la pantallas. Slade os sonará de Hard Candy o la también adaptación del cómic 30 días de oscuridad de Steve Niles y Ben Templesmith. El guión correrá a cargo del propio Brubaker.

Edición original: CRIMINAL INTEGRAL VOL. 1

Publica: Panini Comics

Guión: Ed Brubaker

Dibujo: Sean Phillips

Formato: Libro en tapa dura, 432 páginas. Color.

Precio: 40€