Las personas acampadas en la praza do Obradoiro, en Santiago de Compostela, mantendrán su protesta pese al desalojo, durante la madrugada, de las últimas tiendas que permanecían instaladas en la Puerta del Sol de Madrid. «Hasta que el cuerpo aguante y lo decida la asamblea», ha asegurado Alex, una de las participantes en la movilización.
La Policía Nacional, en coordinación con la Policía Municipal de Madrid, ha desalojado a las 334 personas que todavía permanecían en la Acampada 26S, en la capital. La intervención se ha saldado con dos detenidos.
Los participantes en la protesta compostelana conocen lo sucedido en Madrid, pero, por el momento, no contemplan retirar sus tiendas de O Obradoiro. Así lo ha explicado David Gallo, uno de los portavoces de la acampada, quien ha señalado que todavía no se han alcanzado los objetivos que motivaron la movilización.
Gallo ha recordado que ambas concentraciones son independientes y que cada una toma sus propias decisiones a través de sus respectivas asambleas, aunque mantienen una comunicación constante.
«No hemos llegado al punto de sentarnos y pensar en cuándo vamos a desacampar porque no consideramos que se hayan conseguido los objetivos que teníamos. Hasta que se produzca, no tenemos intención de marcharnos», ha afirmado.
La vivienda, una problemática que afecta a diferentes colectivos
Durante su intervención ante los medios, Alex ha reivindicado la diversidad de situaciones que atraviesan las personas afectadas por la crisis de la vivienda. En este sentido, ha insistido en que el problema no afecta únicamente a la clase media o a quienes tienen un empleo.
«Hay personas en situación de calle, personas sin papeles que no pueden optar a una vivienda y trabajadoras sexuales que no tienen contratos ni ningún tipo de derecho. No es solo un problema de vivienda para la clase media o para quienes tienen trabajo. Hay mucha gente que no tiene ningún tipo de oportunidad», ha subrayado.
En la misma línea, María, otra de las participantes, ha señalado las dificultades añadidas a las que se enfrentan las personas racializadas, los miembros del colectivo LGTBIQ+ o quienes carecen de documentación administrativa a la hora de encontrar una vivienda.
Según ha explicado, si el acceso a un hogar ya resulta complicado para una persona blanca, heterosexual y sin animales, las barreras aumentan para estos colectivos. Por ello, ha defendido que continuarán concentrados en O Obradoiro «hasta que el cuerpo aguante y lo decida la asamblea».
Dos asambleas diarias y una movilización que continúa
Aunque los participantes han dejado de realizar un recuento diario de las personas que forman parte de la protesta, decenas de tiendas siguen instaladas en la plaza compostelana. Además, los integrantes de la acampada mantienen un flujo constante de personas que se acercan para colaborar, realizar turnos de vigilancia o pasar la noche.
«Tenemos dos asambleas al día que son abiertas y la gente también va y viene. No tienes por qué estar todo el rato porque trabajamos, estudiamos, nos buscamos la vida, etc. Por mucho que vayan menguando las fuerzas, porque a veces estamos cansados, queremos seguir luchando», ha explicado Alex.
Preguntados por la posibilidad de un próximo desalojo, los acampados han reconocido que desconocen si el Gobierno municipal se ha puesto en contacto con ellos para comunicarles alguna decisión al respecto.
Asimismo, han admitido sentir «miedo» ante la posibilidad de sufrir agresiones o recibir sanciones por parte de las autoridades. Sin embargo, han asegurado que no tienen intención de abandonar la movilización por ese motivo: «Siempre hay miedo, pero si no combatimos ese miedo no llegamos a ningún sitio», han concluido.

