"Nos estamos recuperando poco a poco". "He sentido un vacío inmenso". "Toca empezar de nuevo". A Carmina, María Dolores, Cati y Chelo, las inundaciones del pasado 29 de octubre les pusieron la vida del revés. Sus testimonios desgarran por lo ocurrido, que no se debe olvidar, pero ofrecen un halo de esperanza.
Un "ángel" llamado Cati
Chelo regentaba 'Suspiro', una tienda de ropa y complementos en Benetússer, hasta que la riada le hizo perder "hasta la última percha". Lo mismo le pasó a Cati, también vecina del municipio y dueña de 'Kiwi', otro comercio de moda a escasos metros del otro.
Cati, que ya había pensado en la jubilación, apostó finalmente por seguir al frente del negocio y decidió cederle a Chelo un espacio en su local para que pudiera reabrir. Así que, el 16 de diciembre, tras muchas semanas de limpieza y esfuerzo, levantaron la persiana de 'Kiwi & Suspiro', como lo han rebautizado.
"Se nos juntaron muchas cosas"
Carmina, vecina de Benetússer, perdió su casa y, tres meses después falleció su madre. "Ahora vivimos en la suya", relata con la voz entrecortada.
"Voy a tener que pedir ayuda"
María Dolores, vecina de Sot de Chera, todavía no ha podido abrir 'El Molino', el bar que regenta desde 2013: "Aposté por vivir en este pueblo con mi familia, pero la naturaleza, que busca su sitio, lo ha roto todo".
Ha agradecido la ayuda recibida, aunque insiste en que el Consorcio de Compensación de Seguros todavía no le ha abonado los fondos. "Saldremos adelante", se dice a sí misma cada día.


Ellas son el reflejo de la resiliencia, la lucha y la unión en un 8M, el de este 2025, marcado por la DANA.

