Beluá arranca una nueva etapa en la calle Víctor Jara, 4, en Mislata. Un asador que ya es referencia para los amantes de las carnes maduradas, pero que ahora suma experiencia, intimidad y un guiño al Mediterráneo.
En Más de uno Valencia hemos compartido unos minutos de radio con Diego Corrales, maestro parrillero y copropietario, y Víctor Renilla, al frente de la tienda gourmet, para descubrir qué hace de Beluá un lugar único.

Un refugio que baja el ritmo
Nada más cruzar la puerta, el mundo exterior desaparece. Madera, barro cocido, vigas recicladas y luz cálida crean un ambiente acogedor. Solo doce mesas. Capacidad para 43 personas. Sin prisas. Aquí se viene a disfrutar cada momento.
“Queríamos que los clientes sintieran que entran en un mundo paralelo, donde todo gira alrededor del fuego y la cocina lenta”, explica Diego. Y lo consigue. El crepitar de las brasas es el hilo conductor de toda la experiencia.

Parrilla propia, fuego de verdad
El corazón de Beluá es su parrilla diseñada por Diego, inspirada en asadores uruguayos, pero perfeccionada para la cocina diaria. Nada de gas: todo se cocina a la brasa, desde los chuletones hasta los pescados y verduras de temporada. Entre parrilla y parrilla, un ascuador mezcla brasas, leña y jugos, generando aromas que conquistan antes de probar bocado.
“Dependiendo del corte, jugamos con aromas de olivo, encina o roble de barrica vieja. El fuego no perdona, pero cuando se domina, transforma cada plato”, explica Diego.

Carnes que cuentan su historia
La estrella sigue siendo la carne madurada. Vacas y bueyes seleccionados en origen, con control sobre raza, alimentación e infiltración de grasa. Después, dry aged en Beluá Gourmet, con temperatura y humedad controladas al milímetro.
El resultado: carnes tiernas, con matices de frutos secos, mantequilla o lácteos curados. Cada pieza tiene su propio tiempo de maduración, que puede ir de semanas a más de un año. Cada corte es una experiencia única.

Más mar, más huerta
Aunque Beluá nació como templo de la carne, en esta etapa se suman pescados salvajes a la brasa —rodaballo, lubina— y verduras frescas de la huerta valenciana. “Nuestra base son las carnes, pero estamos en el Mediterráneo y eso había que reflejarlo”, comenta Diego.

Vinos para cada historia
Arriba, una cava acristalada guarda más de 120 referencias de vinos y espumosos. Desde grandes denominaciones nacionales hasta selecciones internacionales y vinos singulares poco habituales, pensados para maridajes precisos y experiencias especiales.

Proyecto familiar, experiencia completa
Beluá es familia. Diego en la parrilla, Mariela en sala, Mikaela en sumillería y Víctor al frente de la tienda y las maduraciones. Cada detalle está pensado para que la experiencia sea completa, coherente y sin prisa, desde el aceite propio hasta la elección del corte perfecto.
Beluá reinventa la forma de disfrutar de la carne, del fuego y del tiempo. Un lugar donde cada brasas, cada corte y cada copa de vino cuentan la historia de un proyecto familiar que ha convertido la excelencia en filosofía.

