NITS DE RÀDIO, AMB DAVID CERVELLÓ

La huella imborrable de Franco, 50 años después

El historiador Julián Casanova analiza en su nuevo libro “Franco” la figura del dictador con rigor y perspectiva crítica.

Una biografía que desentraña al hombre detrás del régimen autoritario.

El autor relata que el desarrollo económico no trajo libertades democráticas y revela la corrupción en el entorno del Jefe de Estado.

David Cervelló

Catalunya |

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, revela en su reciente publicación Franco (Editorial Crítica, 2025), a 50 años de la muerte del dictador, que su figura sigue siendo un tema candente en España. El historiador Julián Casanova, entrevistado en el programa Nits de radio, de Onda Cero Catalunya, por Óscar González y David Cervelló, afirma que “la función de la historia es comprender las fuerzas políticas, sociales y culturales que configuraron el ascenso al poder y las decisiones tomadas por Franco durante cuatro décadas”, destacando la necesidad de un enfoque equilibrado en un contexto de polarización.

Franco se definía como militar, una identidad que marcó su trayectoria. Su formación en las campañas coloniales de África, que Casanova describe como “su universidad”, forjó una visión de España traicionada por liberales y socialistas. Esta mentalidad, combinada con la victoria en la Guerra Civil, consolidó su poder. “El culto al poder le viene por haber ganado una guerra; por cantidad de gente vencedora, agradecida, y porque además tiene una bendición fundamental religiosa de la Iglesia”, explica el historiador, subrayando cómo la simbiosis entre lo militar y lo religioso sostuvo su régimen.

La longevidad de la dictadura permitió a Franco reinventarse, pasando de un líder cercano al fascismo a un supuesto modernizador. Sin embargo, el catedrático cuestiona esta narrativa: “Franco desarrolla al principio ese elemento de radicalización y de crímenes y en la última parte descansó bastante, salvo en el último momento que tuvo que volver a una represión considerable”. El desarrollo económico de los años 60, impulsado por el plan de estabilización, se logró sin democratización, manteniendo el silencio y la represión.

El régimen franquista se apoyó en una extensa red de poder que incluía a militares, falangistas y elites locales. “Están muy contentos con los privilegios”, señala Casanova, refiriéndose a gobernadores, alcaldes y presidentes de diputaciones que se beneficiaron del sistema. A diferencia de otros dictadores, Franco proyectó una imagen de austeridad, aunque el historiador revela cómo su familia se enriqueció a partir de los años 50, desmontando el mito de un líder desvinculado de la corrupción.

En la era digital, narrar la historia de Franco es un desafío.

Casanova aboga por llevar el rigor histórico a un público amplio, más allá de la academia. “La torre de marfil ya no sirve para el historiador en este siglo XXI”, afirma, defendiendo la importancia de medios como la radio o las redes sociales para contrarrestar narrativas simplistas. Su libro, con un apartado gráfico cuidado y una extensa bibliografía, busca conectar con quienes desconocen el siglo XX en profundidad.

La sombra de Franco sigue proyectándose en España, donde el debate sobre su legado permanece vivo. “Es muy difícil encontrar a un personaje como Franco, que dura 40 años de la vida de un siglo, que tiene una herencia considerable, y que sin embargo hay muchísima gente que no ha leído algo serio, sólido, sobre él”, concluye Casanova. Su biografía invita a reflexionar sobre un pasado que, lejos de cerrarse, continúa generando controversia y reflexión.