Campo de Montiel, con unas 600 000 hectáreas, alberga una rica y singular biodiversidad, incluyendo numerosas especies de flora y fauna adaptadas al clima mediterráneo. En las últimas décadas la transformación del paisaje en favor de la agricultura y la intensificación de esta actividad amenazan la resiliencia de los ecosistemas.
Ante este desafío, la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE) avanza en una iniciativa para restaurar la conectividad ecológica, así como aumentar la capacidad de mitigación y adaptación al cambio climático, a través de acciones de conservación y restauración de los agroecosistemas.
Este estudio, sobre el grado en el que un paisaje favorece o dificulta el movimiento de las especies, se ha centrado en especies clave de la zona como el lince ibérico, el aguilucho cenizo, el sisón común, la liebre ibérica, la garduña, el corzo y el falso abencerraje.

Así se han identificado corredores principales entre los hábitats de estas especies, zonas estratégicas que serán objeto de la implantación de medidas de conservación, como la creación de setos y corredores ecológicos.
A este nuevo paso se suma el análisis de los usos del suelo entre 1990 y 2018 realizado por FIRE con un programa de cartografía espacial, a partir de la base de datos de Corine Land Cover, para identificar las transformaciones sobre el territorio.
El Proyecto "Campo de Montiel más Natural y Resiliente" cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
