Árboles arrancados, sobre todos plantones jóvenes; cultivos totalmente encharcados, comprometiendo su desarrollo, y numerosos caminos rurales impracticables. El sector olivarero es uno de los más afectados, en algunas zonas de la provincia queda entre un 20 y un 35 % de la cosecha de aceituna pendiente, cuya recolección se pone en duda.

En el ámbito ganadero, la situación es especialmente preocupante, ya que la falta de acceso a las explotaciones impide atender al ganado con normalidad, lo que ya está generando la muerte de animales recién nacidos, principalmente por neumonía.
En este contexto, la organización provincial agraria ya reclama medidas fiscales, como la exención del IBI rústico, y ayudas económicas urgentes de las administraciones.
Además, ASAJA exige a la Confederación Hidrográfica la limpieza y mantenimiento de cauces y arroyos, para minimizar el riesgo de desbordamientos, e insiste en la necesidad de invertir en infraestructuras hidráulicas.

La organización agraria permanece pendiente de la evolución de los efectos de los temporales, ya que las lluvias continúan en la provincia, y realizará una evaluación exhaustiva de los daños en cuanto sea posible acceder a las explotaciones y a las zonas más afectadas.
