"Siempre imaginamos que la muerte es dolorosa y desagradable, pero lo que fue difícil fue volver a la vida; ahí fue cuando empezó el dolor. El dolor es la vida y la muerte es estar un poco anestesiado", esta es la confesión que le ha hecho Marta Jiménez Serrano, autora del libro 'Oxígeno', a Bruno Cardeñosa en La rosa de los vientos.
Marta Jiménez Serrano es escritora y en el libro, que ya va por la cuarta edición, relata cómo se siente la muerte, ya que en noviembre de 2020 estuvo a punto de morir tras una intoxicación por monóxido de carbono. "Es bastante dulce, no es muy desagradable", ha confesado. Cabe destacar que a la muerte por monóxido de carbono se le conoce así, muerte dulce.
A día de hoy no se acuerda de nada
Todo ocurrió el 7 de noviembre de 2020. Marta Jiménez estaba en casa con su pareja y lo siguiente que recuerda es estar inconsciente en el suelo del baño junto a un reguero de sangre. Así las cosas, ha relatado en Onda Cero el contraste que supuso para ella que su casa, que en ese momento por la pandemia de la covid-19 era el lugar seguro, fuera donde encontró "el peligro".
Como "no es algo frecuente saber lo que es estar muriéndote y vivir para contarlo" en palabras de la escritora, sintió "la necesidad de contarlo". La autora de 'Oxígeno' se intoxicó con monóxido de carbono y en ese momento no era consciente, pensaba que era "algo interno", pensaba que se había intoxicado con algo, incluso después de sufrir un síncope y ser atendida por la ambulancia. "Lo primero que piensas es qué he hecho mal, qué he comido, qué me ha sentado mal", ha indicado.
Cabe destacar que para poder escribir la novela tuvo que entrevistar al enfermero que la atendió, porque, a pesar de vivir la experiencia en primera persona, no recuerda el momento del clímax de la historia, el momento del desmayo. "Yo no me acuerdo de nada", ha confesado en La rosa de los vientos. El género de la novela es no ficción, aunque la escritora ha cogido herramientas de la ficción para que haya "cierta tensión narrativa, cierta intriga".
El otro tema de la novela: el problema de la vivienda
Durante la entrevista se ha preguntado qué habría pasado si no le hubiera dado el síncope y si no se hubiera desmayado, porque el monóxido de carbono es un gas, por lo que no se ve. "En el libro digo que es el síncope perfecto", ha declarado, porque es "el simbolismo perfecto de lo que es la crisis de la vivienda".
Así las cosas, ha recordado que vivía de alquiler y que su casera no se preocupaba de mantener y revisar la casa e, incluso, después de lo ocurrido, tampoco se hizo cargo de la negligencia. Todo esto le sirvió como reflexión para el libro y para tratar este problema tan presente en la sociedad actual.
"Estamos pagando alquileres altísimos por casas en las que muchas veces los caseros abusan del poder que les da el mercado y no te dejan colgar un cuadro, tener una mascota... ¿Cómo nos relacionamos con nuestro hogar si no pertenecemos verdaderamente al lugar en el que estamos viviendo?", se ha preguntado.
También ha hablado sobre la tecnología y las redes sociales. La escritora ha explicado que no escribe literatura en redes y que solo usa sus cuentas para promocionar lo que está haciendo. Ha reconocido que la población está "sobreestimulada", pero que la tecnología no es el problema, sino que "hay que educarnos a nosotros mismos; el mundo ha cambiado muy rápido".
