Aproximadamente un tercio de los alimentos producidos en el mundo nunca se consume. Este desperdicio no solo supone una pérdida de recursos, sino que contribuye de forma significativa al impacto climático: cerca del 34% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero proceden de los sistemas alimentarios. Ante este escenario, IKEA Baleares refuerza su enfoque integral para evitar que la comida termine en la basura, actuando desde la cadena de suministro hasta los hogares.
La reducción del desperdicio alimentario forma parte de la estrategia de sostenibilidad de IKEA Baleares, que incluye promover un estilo de vida saludable y sostenible, actuar frente al cambio climático, impulsar la circularidad y defender los derechos humanos. Aunque el desperdicio representa una parte limitada de la huella climática total del negocio, la compañía considera esencial abordar este problema para contribuir a un cambio sistémico. Además, reducir la cantidad de comida que se tira es la segunda medida más eficaz que pueden adoptar los hogares para disminuir su impacto climático, solo por detrás de una dieta más basada en plantas.
Colaboración a lo largo de la cadena de suministro
Uno de los ejes clave del enfoque de IKEA es el trabajo conjunto con proveedores. La compañía monitoriza previsiones y tendencias de mercado para ajustar la producción a la demanda real y comparte esta información con sus socios, con el objetivo de evitar excedentes y el deterioro de los productos. Durante el transporte, la gestión adecuada de la temperatura, los tiempos de entrega y la correcta manipulación resultan fundamentales para conservar los alimentos y minimizar pérdidas.
Menos desperdicio en los restaurantes IKEA
Con más de 470 restaurantes en todo el mundo, IKEA asume la responsabilidad de reducir al máximo el desperdicio en sus propias operaciones. En 2017, la compañía se fijó el objetivo de reducir en un 50% el desperdicio alimentario derivado de la preparación de comidas. A finales de 2022, alcanzó de media esa meta en comparación con el ejercicio FY17, lo que equivale a más de 20 millones de comidas salvadas.
Este avance ha sido posible gracias a la medición y el seguimiento obligatorios del desperdicio en los restaurantes, muchos de los cuales utilizan sistemas de monitorización basados en inteligencia artificial que pesan, categorizan y analizan las causas de los descartes. IKEA Baleares trabaja para mantener o mejorar estos resultados cada año y ha iniciado una nueva fase de análisis centrada en los restos que quedan en el plato, con el fin de ajustar tamaños de ración y métodos de trabajo.
Soluciones para reducir el desperdicio en casa
La misión de IKEA Baleares no se limita a sus operaciones. La compañía busca facilitar que las personas aprovechen mejor los alimentos en el hogar. Su investigación sobre tamaños de ración ha impulsado formatos más pequeños en determinados productos envasados, permitiendo comprar solo la cantidad necesaria. Además, el surtido incluye soluciones prácticas de almacenamiento, como recipientes apilables y transparentes, que ayudan a conservar mejor la comida y evitar que se olvide en la nevera.
IKEA continúa recopilando información para entender las dificultades cotidianas de los hogares y, en 2026, colaborará con el Collaborating Centre on Sustainable Consumption and Production (CSCP) para incorporar herramientas de ciencias del comportamiento que ayuden a prevenir el desperdicio alimentario en casa.
Un objetivo compartido
La reducción del desperdicio alimentario es, para IKEA Baleares, un esfuerzo colectivo. Desde la colaboración con proveedores y transportistas hasta la optimización de sus restaurantes y el apoyo a los hogares, la compañía mantiene su compromiso de salvar más alimentos y reducir su impacto climático, convencida de que trabajar juntos es la forma más eficaz de lograrlo.

