Una escuela de cine para la vida. Así define Leonor Bruna la naturaleza del centro de formación que fundó hace ya más de dieciocho años. "El cine es un reflejo de la vida. La palabra proyección está muy relacionada con el concepto de la teoría del espejo de la psicología. Se basa en el anhelo que yo he tenido toda mi vida de transmitir todo lo que yo he aprendido en la vida; porque todo lo que se aprende en la escuela lo puedes aplicar en un momento dado a tu vida", explica Leonor.
"A la escuela vienen niños que tienen clarísimo desde pequeños que quieren ser directores o actores, que normalmente es lo primero que les fascina, pero luego ven que hay otras muchas profesiones creativas dentro del cine, como la producción". Entre sus alumnos también hay adolescentes que aún no tienen muy claro qué hacer con su vida, adultos que tienen una profesión pero quieren saber cómo se hace el cine o, incluso, jubilados que han tenido interés o curiosidad toda la vida por el cine.
La trayectoria de Leonor en el mundo del cine no se puede considerar muy común. Empezó dedicándose a la arqueología, trabajando con el profesor Manuel Martín Bueno durante tres campañas en el yacimiento de la ciudad romana de Bílbilis. "La primera persona que vio una hornacina en Bílbilis cuando las máquinas iban retirando la tierra fui yo", explica con cierto orgullo. Sin embargo, acabó cambiando el yacimiento por el escenario y se fue como actriz a Alemania, donde consiguió una beca de la Deutsche Filmakademie (Academia del Cine Alemán) para estudiar guion. En el país germano estuvo viviendo trece años más otros seis en Suiza, hasta que volvió a Zaragoza para iniciar el proyecto de Un Perro Andaluz.
