El Real Zaragoza y la SD Huesca ya están matemáticamente descendidos de Segunda División. Abandonan el fútbol profesional y militarán la próxima temporada en Primera Federación. Esto va a tener importantes consecuencias económicas. Menos límite salarial, menos ingresos por derechos de televisión, por abonos y por publicidad. El presidente de las Peñas del Real Zaragoza, José Manuel Fábregas, cree que es sorprendente que el equipo baje por motivos deportivos. Pero de momento no plantean organizar protestas durante el último partido.
El inversor y presidente del club, Jorge Más, estudia dar un paso al lado. Puede ser el primer cambio en la directiva del equipo tras el desastre del descenso. La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha dejado claro que esta situación no afecta a la financiación del nuevo campo de fútbol de la Romareda. El Real Zaragoza tendrá que poner su parte del dinero, como el resto de los socios. Chueca ha insistido en que todos los escenarios están plasmados en los acuerdos para el impulso del nuevo estadio.
El presidente de la Federación de Barrios de Zaragoza, Arturo Sancho, cree que la ciudad pierde mucho con el descenso, pero cree que se veía venir después de una temporada muy mala y de años de decadencia agravada por la imposibilidad de la afición de elegir a los directivos, al ser el equipo una Sociedad Anónima. Cree que todos los esfuerzos se han centrado en aspectos no deportivos.
El vicepresidente del Gobierno de Aragón, Alejandro Nolasco, ha dejado claro que el descenso no afecta al proyecto del nuevo campo de fútbol de la Romareda, que sigue adelante. Mientras tanto, el presidente de CHA, Jorge Pueyo, ha rechazado hacer escarnio del descenso, pero pedirá explicaciones a las instituciones. Pueyo cree que los esfuerzos se han centrado en el nuevo estadio o en el Mundial de Fútbol de 2030. Cree que las instituciones deben mover ficha porque no es “ni medio normal”, palabras textuales, que Aragón se quede sin equipos en el fútbol profesional.
PREOCUPACIÓN EN HUESCA POR EL DESCENSO
Preocupación también en la hostelería de Huesca por las repercusiones que tendrá en el sector el descenso de la SD Huesca tras perder ayer 0-1 contra el Castellón. La caída del equipo supone perder el estatus y la visibilidad del fútbol profesional, lo que conllevará un perjuicio económico para bares, restaurantes y hoteles. Y es que hasta ahora los partidos atraían a cientos de seguidores de otras provincias que realizaban pernoctaciones y consumiciones en la capital oscense.
No obstante, algunos establecimientos hacen una doble lectura ya que creen que al estar en una categoría inferior y jugar los partidos pueden atraer a público de poblaciones cercanas. Igualmente preocupación en el comercio local que asume también una bajada en las ventas asociada también al descenso de categoría.

