La que ha sido la casa de Julián Casanova durante más de 40 años de vida profesional y mucho antes como estudiante, ha rendido homenaje a su trayectoria académica. Lo ha hecho con un acto en el Aula Magna de la Universidad de Zaragoza con la asistencia de compañeros, colegas de la Facultad de Filosofía y Letras y muchos de los alumnos a los que ha cambiado la vida. Para Casanova este homenaje es muy importante en el que ha hecho repaso de lo que ha sido esta etapa de su vida.
El profesor Casanova no sólo ha sido profesor en la Universidad de Zaragoza, sino que ha sido referente también en universidades de todo el mundo, de las más reconocidas del mundo como Queen Mary College de Londres, Harvard University, la Universidad de Notre Dame, la New School for Social Research de Estados Unidos y la Central European University, con sedes en Budapest y Viena. “Siempre que he ido fuera, era para aprender, para formarme más y después, siempre volver a Zaragoza, aquí es donde estaban los estudiantes, donde estaban mis alumnos, donde estaba la gente que trabajaba en los equipos de investigación que yo dirigía”, explica Julián Casanova
Estos 40 años de estudios y de profesión han sido también años “de cambios profundos en España. Yo empecé la carrera con Franco y la acabé con Suárez”, recuerda el profesor, “en este tiempo he descubierto que detrás del conocimiento hay un privilegio. Hay alguien, puede ser la empresa pública, el Estado, la familia, quien sea, alguien que ha motivado, que han estimulado, que han financiado, para ser profesor de universidad. Y ese es un privilegio que hay que utilizar”.
Para Julián Casanova, dentro de todos los aprendizajes que ha obtenido a lo largo de su trayectoria profesional, destaca que el conocimiento hay que utilizarlo al servicio de tres cosas. “Una, consolidar sociedades civiles fuertes, democráticas y de convivencia. Dos, decirle a la gente que la educación es un valor y que es muy importante, y cuando ves gente que la desprecia, esa es la antítesis del avance en la sociedad. Y tres, que los que hacemos lecturas críticas, sobre todo acerca del pasado, tenemos que enseñar a la gente cuándo las sociedades se agrietaron, por qué se agrietaron y por qué sería importante que no hubiera esas rimas en el presente”.
Una jubilación merecida
El 30 de abril, Julián Csanova impartió su última clase en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza y el 8 de junio, el Paraninfo acogió su última lección magistral. Ambos actos cargados de emoción y en los que Julián Casanova estuvo arropado con un gran número de compañeros y alumnos. Ahora llega el momento de la jubilación y cómo no va a ser profesor emérito, ya no realizará actividad académica.
Como Julia Otero le suele decir a su colaborador en Onda Cero “esto todavía no es una jubilación” porque Casanova seguirá escribiendo y viajando, pero sin la parte académica, los equipos de investigación, los proyectos, los exámenes, las actas y la burocracia. “Yo que soy historiador lo veo como un paso ineludible del tiempo, lo que uno desea es tener salud para decir sigo, estoy aquí, tengo mi familia, mis amigos, mis afectos y creo que es lo que haré, continuar viviendo”, asegura Julián Casanova quien no se desvinculará de la historia “si me dejan continuaré difundiendo historia, alertando a la gente de que cuando nosotros percibimos que esto ya ha pasado en algún momento en la historia, advertir de que no podemos volver a ese lugar”.
