Algo debe de tener la genética para explicar la longevidad de don Francisco porque los Pardillos Vela fueron cinco hermanos y tres aún viven: el propio Francisco, que este martes cumplirá 106 años, y dos de sus hermanas, una de 94 años y otra que está a punto de convertirse en nonagenaria. Francisco no guarda en secreto las que, para él, son importantes claves para tener una vida tan larga. "En primer lugar, ser muy católico; en segundo lugar, una formación cultural que con mi padre adquirí", recuerda emocionado al mencionar a su padre, un maestro de escuela que "nos llevaba a rajatabla en las tareas de enseñanza".
La de Francisco es una vida larga y feliz, pero no carente de avatares. Cuando apenas contaba con diez años de edad, perdió la audición. Eran tiempos sin implantes cocleares ni audífonos. Sin embargo, superó aquella adversidad con esfuerzo y tenacidad, y sacó adelante sus estudios en la Facultad de Veterinaria. Desde una actitud positiva ante las circunstancias de su vida, asegura que aquellas dificultades "se resolvieron y me dieron popularidad y cariño de la gente".
Otra clave, según este centenario que, con toda seguridad es una de las personas más longevas de Aragón, ha sido hacer una vida sencilla, dedicada a la familia y el trabajo. Al jubilarse como veterinario, quiso seguir estando activo y se hizo emprendedor. Montó una panificadora que regentó con otro socio durante años. Hasta que ya decidió que era hora de vender el negocio, descansar y disfrutar del tiempo libre que dedica, por ejemplo, a estar bien informado. "Todos los días recibo el periódico para estar a la altura y saber lo que pasa", explica. Ha seguido muy atento la visita del Papa, León XIV, a España. Del nuevo Pontífice le gusta "su franqueza, su sencillez y su popularidad".
También es aficionado al deporte. Como zaragocista lo ha vivido todo, ya que nació doce años antes de la fundación del club. Seguirá atentamente el Mundial, en el que no se atreve a dar un pronóstico. Pero su momento preferido del día llega cuando cae la tarde, afloja el calor y puede bajar a una terraza disfrutar de su café con leche acompañado de un dulce.
