Se cumplen 30 años de la tragedia de Biescas. Un 7 de agosto de 1996, una tormenta de verano hizo que el barranco de Arás se llenara de agua, arrasando con todo lo que encontraba a su paso. En su camino se encontró con tiendas de campaña y caravanas del camping Las Nieves. El suceso dejó 87 fallecidos y 183 heridos. Luis Estaún, alcalde de la localidad en aquel momento, afirma que "se ha quedado grabado en la memoria colectiva como uno de los días más tristes que se pueden recordar, las consecuencias nunca se podrán reparar".
El agua llegó al camping, en el que había alojadas más de 600 personas, con un caudal de 742 metros cúbicos por segundo. El por entonces alcalde de Biescas cuenta que "los días posteriores fueron incluso más duros, vino la reflexión, la reparación y el poner nombre y cara a las víctimas". Añade que el incidente fue "un antes y un después en la dotación de medios de prevención y de socorro y en planificación para prevenir incidentes similares, aumentando las exigencias a la hora de ubicar instalaciones similares".
Tres décadas después, Luis Estaún asegura que es algo que "no se puede olvidar nunca", aunque cree que la creación, hace diez año, del parque memorial y el encuentro entre familiares de las víctimas, personal de los servicios de rescate y los vecinos del pueblo sirvió para que Biescas se reconciliara con su pasado, ayudándole a superar "esa página de su historia que va a quedar ahí para siempre".
Esta tragedia fue "un antes y un después", como recuerda Estaún, a la hora de establecer normativas sobre la ubicación de construcciones y servicios en cauces de ríos, en la forma de trabajar de los equipos de rescate y en la predicción meteorológica.
