Durante la campaña de incendios de 2026 en Aragón se han registrado 244 incendios y 35.675 hectáreas quemadas. Esa cifra – que incluye por ejemplo tierras de cultivo superaría las 44.000 – se ha multiplicado por 11. Por ejemplo, la pasada temporada apenas ardieron unas 3.000.
Tras un verano histórico en el aspecto negativo, los incendios de Las Peñas de Riglos y Orés se sitúan en los puestos segundo y tercero del ranking de los más virulentos desde que hay registros, sólo por detrás del incendio de Villarluengo (Teruel) en 1994.
Durante este verano, el 75% de los días ha habido avisos rojos o rojo plus por riesgo de incendios. Situación de alerta que han favorecido las temperaturas por encima de 30 grados, la humedad relativa inferior al 30% o el viento de más de 30 km/h. Aunque esos factores contribuyen a avivar las llamas, recuerdan que los fuegos no se inician solos.
En ese sentido, casi el 46% de los incendios de este verano fueron producto de causas naturales, pero el 29% se debieron a negligencias o accidentes, según ha detallado Maribel Ureta, Jefa del Servicio de gestión de incendios. En el primer capítulo destacaron los incendios por rayos, que afectaron a un número de hectáreas mucho mayor de lo habitual en esos casos. En el segundo caso, el 60% de las negligencias tuvieron que ver con maquinaria.
Se quiere dar respuesta tanto en los trabajos de extinción como en prevención y sensibilización. En la rueda de prensa de balance, el consejero de Medio Ambiente, Luis Biendicho, ha recordado que el ejecutivo va a mejorar las condiciones de las brigadas de SARGA y de los agentes de protección de la naturaleza para combatir los incendios. También aumentará la inversión en dotación de medios y gestión forestal. Revitalizar el medio rural con actividad agrícola y ganadera o cinegética contribuirá a combatir los incendios.

