Mucha expectación generaba el derbi de la Comunidad Autónoma de Aragón entre Real Zaragoza y Sociedad Deportiva Huesca y, futbolísticamente, no es que estuviera precisamente a la altura. Irregular actuación por parte de locales y visitantes, que terminaron repartiéndose el botín, un punto para cada uno, tras el 1-1 definitivo. Lo mejor fue el ambiente en La Romareda con más de 21.000 espectadores en las gradas.
La primera parte apenas contó con ocasiones. Llegó algo más el Real Zaragoza, pero sin claridad ante una Sociedad Deportiva Huesca bien plantada en el terreno de juego, tejiendo una telaraña en la que los de Gabi Fernández caían de manera constante. Eso sí, tampoco Poussin sufría en área propia, por lo que el resultado no pudo ser otro distinto al 0-0 con el que se llegaba a los vestuarios.
Todo cambió en el inicio de la segunda. Comienzo fulgurante de los maños, que se ponían por delante gracias a un tanto poco ortodoxo pero igualmente válido de Kervin Arriaga. Aunque poco duró la alegría. Gerard Valentín dibujaba una de sus múltiples jugadas de desborde de la segunda mitad y cedía para Kortajarena, que batía por debajo de las piernas a Poussin para sellar el empate.
De ahí al final, Valentín tuvo la más clara para los altoaragoneses, con una gran intervención del meta francés, mientras que apenas dos centímetros separaron al Real Zaragoza del triunfo en el descuento con un disparo de Toni Moya que botaba en la línea tras estrellarse en el larguero.
En definitiva, un punto que sirve para mantener la distancia con el descenso de los blanquillos en dos puntos y la del Huesca con el playoff en uno. Pero que supo a poco a ambos entrenadores.

