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Katixa Agirre cuenta la historia de cuatro mujeres de la Red Álava, anónimas y con un papel trascendental

Cuatro mujeres, cuatro nombres: Delia, Bittori, Itziar, Tere. Son las protagonistas y testigos de un momento histórico en el que el odio está presente. En el tiempo, están ubicadas en la posguerra de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial, en el espacio, entre Euskadi y Francia. Estas cuatro mujeres, sin llegar a proponérselo, llegaron a tejer una red de espionaje llamada la Red Álava. Este es el argumento de “Servicio Interior”, la última novela de Katixa Agirre.

Lourdes Funes

Zaragoza |

La escritora Katixa Agirre
La escritora Katixa Agirre/Lourdes Funes

La Red Álava es protagonista de la novela de Katixa Agirre, “Servicio Interior”. Concretamente la historia de cuatro mujeres pertenecientes a ellas: Delia, Bittori, Itziar y Tere. “Esta red comenzó como una red de asistencia a presos en las cárceles, una vez que termina la guerra en Euskadi y casi todos los “gudaris”, que es como se llamaba a los soldados vascos, estaban presos en Santoña. Estas mujeres se organizan para entrar en la cárcel, de manera clandestina y meter ayuda, asistencia”, explica la autora.

Tras ver cómo las mujeres podían entrar fácilmente en estas cáceles, el gobierno vasco en el exilio les pidió que “sacaran y metieran informaciones clandestinas. Papeles para conectar a esos soldados, también los dirigentes del PNV que estaban presos en ese momento, con esos otros dirigentes que habían huido al exilio en Francia”. Y poco a poco se convirtió en toda una red clandestina de espionaje, incluso de carácter internacional. Funcionó durante tres años hasta que en 1940 los nazis entraron en la sede del gobierno vasco en Paris y encontraron papeles que reunieron en un informe muy detallado denominado “Servicio interior”, como la novela.

Esta novela es una historia real con personas con nombres y apellidos de los que existen fotografías y audios contando sus historias. Documentos que Katixa Agirre ha estudiado para crear los perfiles. “He escuchado cómo hablan, y esto ha tenido un gran impacto emocional en mí, y me ha ayudado mucho a la hora de construir esta novela”, ha asegurado la autora De hecho, esta historia estaba pensada para llevarla al cine, pero hay lugares a los que el cine no puede llegar para contar una historia así y, sin embargo, la literatura si lo hace.