Guillermo y Elena son los protagonistas de “Amigos, nada más”, la última novela de Isabel Arias en la que amistad y amor juegan en una línea compleja ya que todavía cuesta hablar y entender que un hombre y una mujer pueden ser simplemente amigos, “la gente sigue mirándolo con recelo y es un tema que me apetecía abordar”, asegura la autora. Un tema sobre el que hay opiniones para todos los gustos y sigue pesando mucho “el qué dirán”.
Arias cuenta cómo se da por hecho que las amistades surgen cuando somos niños, pero también se forjan en otros ámbitos al hacerse adultos como en el trabajo. De ahí que Isabel Arias también defiende la teoría del “flechazo” para las amistades. “A todos nos ha pasado que en un momento dado te cruzas con alguien y sin que haya un interés romántico te das cuenta que tienes muchas cosas tengo en común con esta persona y de la noche a la mañana tienes un amigo que parece que lo has conocido toda la vida, esto a veces también pasa y me parece súper bonito”, explica Isabel Arias.
Pero no sólo se habla de amistad en “Amigos, nada más”, también de traumas y depresión, como la que está pasando Elena, su protagonista. Al principio se cuenta cómo se vio inmersa en un escándalo en su trabajo y a raíz de lo mal que lo pasó, desarrolló una enfermedad por la que se le cayó el pelo. Esto le llevó a refugiarse en su familia, pero a aislarse de todos sus amigos. Se vio obligada a llevar peluca desde muy joven. “Al final todos pasamos por momentos amargos y complicados, pero al final no hay nada como apoyarse en los que nos rodean y nos quieren para volver poco a poco a la vida”.
