El nombre del proyecto tiene, además, un significado muy personal. Paula es el nombre de la hija de Marcos Granda, de 18 años, y representa precisamente algunos de los valores que quiere transmitir este nuevo espacio: juventud, frescura, espontaneidad y una nueva forma de disfrutar de la gastronomía sin demasiados protocolos.
Curioso y viajero, Marcos Granda ha encontrado la inspiración en la energía de los lobbies de hotel. Será el primer concepto del grupo con estas características: una cocina informal, dinámica y pensada para disfrutarse a cualquier hora, alejada de la estructura más tradicional de un restaurante y concebida como ese gran lobby de hotel en el que se cruzan historias. Será un lugar en el que compartir unas tapas, encontrarse para unos minutos y quedarse a comer alargando irremediablemente la sobremesa, tomar un cóctel a media tarde o encontrarse alrededor de una buena botella de vino, cenar y casi siempre celebra


