La propuesta se construye como un recorrido progresivo que enlaza el universo andaluz de Tragabuches con la tradición gallega de La Molinera. El menú arranca con una Gilda XL, homenaje al aperitivo clásico y al ritual de barra que abre el apetito, y continúa con quisquillas acompañadas de jugo de pimientos de Padrón. El tercer pase mira al sur con tomate de invierno y tartar de atún rojo de Almadraba.
Cacheira cocido de Lalín
Sopa cocido de Lalín
Después, llega el protagonista absoluto de la jornada: el cocido de Lalín, servido con el rigor que exige una receta considerada patrimonio culinario gallego. El cierre dulce lo firma la torrija pensada para prolongar la sobremesa y redondear la experiencia.
El cocido de Lalín es un ejercicio de equilibrio donde cada elemento encuentra su lugar. Grelos, garbanzos, patatas que absorben el caldo y conviven con distintas piezas del cerdo trabajadas con cocciones largas: lacón, cacheira, panceta, costilla, tocino y dos variedades de chorizo de carne y de cebolla. El caldo actúa como hilo conductor del conjunto y da sentido a cada vuelco. En Tragabuches se respetará la estructura tradicional del plato, entendiendo el guiso como una experiencia completa que se disfruta por pases.
Esta colaboración propone un encuentro honesto entre dos maneras de entender la cocina que comparten valores esenciales como producto, técnica y memoria gastronómica entendida en presente. El espíritu de Tragabuches, ligado a la temporada y a la identidad andaluza, dialoga así con el rigor del recetario gallego que defiende La Molinera en una cita pensada para celebrar el invierno desde la mesa.

