El servicio de trenes AVE entre Granada y Madrid, así como hacia Barcelona, permanecerá interrumpido al menos hasta el 2 de febrero tras el grave accidente ferroviario de Adamuz. Mientras tanto, Renfe ofrece como alternativa la línea convencional, aunque con un trayecto más largo y que, según expertos, necesita un mantenimiento urgente.
Renfe ha informado que no es posible comprar billetes de alta velocidad entre Granada y Madrid hasta el lunes 26 de enero. Hasta esa fecha, los usuarios solo pueden cambiar o devolver billetes de forma gratuita, tanto a través de la web y la aplicación de Renfe como en las ventanillas de la estación de Granada.
Como alternativa, la compañía mantiene la línea convencional Intercity, que conecta Granada con Madrid pasando por Guadix, Linares y Jaén, con un tiempo de trayecto de aproximadamente cinco horas.
" La línea convencional Linares-Baeza es segura pero está muy deteriorada"
Luis Marín, portavoz de la Plataforma en Defensa del Ferrocarril de Linares-Baeza y ex trabajador de Renfe y Adif durante 50 años, asegura que la línea convencional es segura, pero que necesita un mantenimiento urgente.
Marín explica que, aunque la alta velocidad conlleva altos costes de mantenimiento, la red convencional tampoco ha recibido atención suficiente, acumulando deficiencias en vías y talleres que dificultan la eficiencia del servicio.
Tras el accidente de Adamuz, los viajeros desde Granada hacia Madrid deberán utilizar la línea convencional, atravesando localidades como Guadix, Linares y Jaén. El trayecto supera las cinco horas, frente a las aproximadamente 3 horas del AVE, lo que supone un retraso significativo para los usuarios.
El portavoz Luis Marín alerta que la España rural, especialmente en Andalucía, sufre un desmantelamiento de la red ferroviaria convencional, un problema que afecta tanto a la seguridad como a la eficiencia del transporte ferroviario.
Las asociaciones ferroviarias de la Andalucía rural denuncian la falta de inversión en mantenimiento de vías y talleres de Renfe, lo que, según Marín, se traduce en parches temporales y un deterioro constante de la línea convencional.
