Este domingo 8 de febrero Aragón elige su nuevo presidente, después de que el pasado 15 de diciembre el presidente popular Jorge Azcón disolviera las Cortes. En la carrera por la presidencia de la Junta aragonesa se encuentra también Pilar Alegría, la candidata del PSOE, que intentará devolver al partido socialista el poder en esta comunidad.
Azcón y Alegría han protagonizado una intensa campaña electoral llena de reproches y marcada por el accidente de tren de Adamuz, que retrasó el inicio de la misma. Las encuestas pronostican una victoria del PP, pero no suficiente para gobernar en solitario, mientras que el PSOE podría conseguir el peor resultado de su historia.
Azcón y Alegría ya se enfrentaron por la alcaldía de Zaragoza
No es la primera vez que el candidato popular y la candidata socialista se ven las caras en una carrera electoral. Ya se enfrentaron en 2019 por la alcaldía de Zaragoza, por lo que se conocen bien. En aquella ocasión, Pilar Alegría se llevó la victoria con un 27,7% de los votos y 10 concejales. Por su parte, Azcón se quedó con el 21,7% del electorado y ocho escaños.
Sin embargo, la candidata socialista no pudo gobernar porque Ciudadanos se alió con el PP gracias a un pacto estatal. Aun así, Alegría siguió vinculada a Aragón y enfrentada a Azcón porque Pedro Sánchez la nombró Delegada del Gobierno en Aragón.
Sin bien, poco duró esa batalla, ya que en julio de 2021, la candidata socialista dio el salto a la política nacional. Sánchez la nombró Ministra de Educación y luego ejerció de portavoz del Gobierno hasta que presentó su candidatura para la Presidencia de Aragón.
Lo que se juega cada uno
En estas elecciones, ambos candidatos se juegan mucho. Por un lado, Azcón tiene la obligación de devolver la estabilidad a la comunidad aragonesa después de que Vox se saliera de los pactos de Gobierno y el PP se quedara en minoría; esto dio alas al socialismo para avivar el mensaje de que el expresidente Lambán sí había conseguido sacar adelante su mandato con el primer cuatripartito de la historia.
Por su parte, Alegría tiene sobre sus hombros el peso de devolver al PSOE una comunidad tradicionalmente suya, así como enderezar el rumbo del partido, después del batacazo en las elecciones de Extremadura. Una victoria en Aragón le serviría al PSOE como justificación de que están enderezando el rumbo y dejando atrás los meses de incertidumbre por los casos de corrupción y acoso que han rodeado al partido.

