España vuelve a una final del Mundial 16 años después tras imponerse 2-0 a Francia, gracias a los goles de Oyarzabal y Porro, en un partido marcado por la calidad de juego de la Roja, que no dio un respiro a Francia, que no fue ni la sombra de lo que había sido en toda la Copa del Mundo. Con esta victoria, además, España ha batido el récord de imbatibilidad y ha cosechado su partido número 37 sin perder.
La Selección comenzó muy volcada sobre la portería de Maignan provocando una falta que no definió bien Baena, ya que se estrelló en la barrera. Los galos, conscientes del potencial de España, ejercían una presión muy fuerte y Rabiot vio la primera amarilla en el minuto nueve tras un duro pisotón sobre Dani Olmo.
Francia intentaba aprovechar las cuatro balas de la delantera y quería hacer daño a la contra. Cada vez que los galos corrían hacia la portería de Unai se paraban los corazones, pero Laporte y Cubarsí estaban muy bien plantados y, el propio Unai, que realizó varias intervenciones contundentes.
España lo intentaba por las bandas, con Lamine como principal amenaza. Precisamente por ahí vino el primer gol de España, tras una patada de Digne sobre el delantero del Barça, cuando intentaba despejar el balón. Oyarzabal cogió el balón y no dudó, con un disparo potente superó al guardameta galo desde los once metros.
Francia quedó tocada y, para más inri, Saliba cayó lesionado y en su lugar entró Lacroix. España intentaba aprovechar las dudas de los galos, pero no llegaba a finalizar. La Roja pudo marcar uno de los goles del torneo, tras una gran combinación al primer toque y de tacón entre Lamine y Olmo, pero el remate final de Fabián se marchó rozando el palo, desviado previamente por Upamecano.
El equipo de Deschamps seguía intentando usar su arma más letal, las contras, pero Mbappé cayó varias veces en la trampa del fuera de juego. Para intentar cambiar algo la situación, Koné entró en el lugar de Rabiot. A la vuelta de los vestuarios, era España la que seguía más volcada y desplegando un mejor juego, sobre todo gracias a Rodri. Todos los balones pasaban por él, España jugaba a lo que él quería.
El otro mejor del partido fue Olmo, que se inventó una pared espectacular con Pedro Porro, que dejó atrás a toda la defensa de Francia para batir a Maignan con un buen tiro ajustado. Las cosas no le podían ir mejor a España, que se ponía 2-0 nada más arrancar la segunda ventaja. Pudo ampliar su ventaja la Roja tras quedarse solo Lamine Yamal, que recortó a Digne y definió con un tiro con el exterior, pero estaba en fuera de juego al inicio de la jugada.
Aun así, Francia necesitaba muy poco para generar peligro. Mbappé se inventó un derechazo desde la frontal que se marchó rozando el palo y a Doué solo le bastaba una baldosa para incomodar a la zaga española. Deschamps siguió moviendo el banquillo y quitó a Olise, una pieza fundamental en los anteriores encuentros que ante España perdió su brillo.
Luis de la Fuente, por su parte, también hizo cambios de cara a los últimos 15 minutos dando entrada a Ferrán Torres, Mikel Merino y Pedri, por Oyarzabal, Fabián y Dani Olmo.
Los minutos pasaban demasiado lentos para España y muy rápidos para Francia, que veía que no podía hacer nada más que intentarlo sin éxito. Aunque los galos pudieron recortar distancias gracias a un 'regalo' de Unai Simón, que paró el corazón de todos los españoles. El guardameta salió para despejar de cabeza un balón, con la mala suerte de que le llegó el balón a Doué. El francés intentó aprovechar que Unai estaba mal colocado para marcar, pero el tiro le salió muy centrado.
España aguantó todo en los últimos minutos. Las faltas de Francia, el tiro de Mbappé desde la frontal que se marchó rozando, la réplica de Dembélé que atajó bien seguro Unai y las embestidas de toda la delantera, consciente de que eran sus últimos minutos en la Copa del Mundo. Pero el marcador no se movió y España se plantó en la final del Mundial 16 años después, con un gran despliegue de juego y una exhibición.

