El tomate huevo de toro del Valle del Guadalhorce encuentra nuevas formas de llegar al consumidor gracias al trabajo de transformación de Natura Coín. La fábrica aprovecha piezas que no entran en el mercado en fresco, por tamaño o pequeños defectos, y las convierte en productos como tomate triturado, frito, mermelada, vinagre, esencia de tomate, gazpacho o salmorejo.
Silvia González, gerente de Natura Coín, explica que la variedad vive un momento de fuerte demanda. Según señala, “todo el mundo quiere conservar este tomate, aunque sea en otro formato que no sea de forma natural”. La campaña, añade, está siendo especialmente intensa y la empresa se encuentra en pleno auge de trabajo.
Uno de los retos ha sido adaptar los procesos a las características del huevo de toro, un tomate con mucha agua. González reconoce que al principio fue complicado, pero asegura que han conseguido convertir esa particularidad en una ventaja. “Es un tomate complicado de trabajar, pero al final, con bastantes pruebas y tiempo, hemos ido mejorando”, afirma. De ese proceso ha nacido también la llamada esencia de tomate: el agua que se obtiene al triturar y filtrar el producto. Su uso está creciendo sobre todo en hostelería y restauración, donde se emplea en ensaladas, salsas y otras elaboraciones.
La filosofía de la empresa pasa por el aprovechamiento de los excedentes de la huerta del Guadalhorce. “Nuestra idea es siempre el aprovechamiento del producto”, destaca González, que subraya que, una vez transformado y envasado, el tomate conserva gran parte de sus propiedades y puede consumirse durante todo el año. Además, Natura Coín trabaja en formatos adaptados a nuevos hábitos de consumo, como el gazpacho pasteurizado en envases más pequeños. Un producto que, según la gerente, está teniendo buena salida y que combina el tomate huevo de toro con aceite de oliva virgen extra.
