POR FIN NO ES LUNES

Abre en Alcorcón la primera escuela de titiriteros de España

En 'Por fin no es lunes' hablamos con Juan Muñoz, uno de los maestros titiriteros que ha impulsado la apertura de El Centro del Títere: la primera primera escuela de titiriteros de España situada en la madrileña localidad de Alcorcón.

ondacero.es

Madrid | 08.01.2022 13:53

Desde prácticamente los orígenes de la humanidad, los títeres han gobernado el arte escénico de nuestra especie. Cuando el hombre primitivo vio moverse su sombra reflejada en las paredes de las cuevas sintió la necesidad de crear figuras con la piel de los animales que cazaba. Así surgió la que podría concebirse como una de los primeras representaciones teatrales de la historia: el teatro de títeres. Con ellos se han representado y contado todo tipo de historias: desde pasajes bíblicos, hasta otro tipo relatos que nos han emocionado, divertido y también atemorizado.

Y es que el títere es un arte, pero también un oficio, motivo por el que hablamos con Juan Muñoz, uno de los maestros titiriteros que ha impulsado la apertura de El Centro del Títere, la primera primera escuela de titiriteros de España situada en la madrileña localidad de Alcorcón.

"Ha sido un año duro, pero lo hemos terminado maravillosamente con la apertura de las puertas de este centro y de su fundación", confesaba entusiasmado.

El Centro del Títere

Juan Muñoz es un personaje histórico del arte del títere que lleva más de cincuenta años dando vida a sus muñecos con su compañía La Tartana. Su objetivo siempre ha residido en visibilizar y dignificar la profesión a través de la Fundación El Arte del Títere, el respaldo de este nuevo proyecto creativo.

"Los titiriteros queremos tener un lugar donde recrearnos para después poder crear", ha explicado Muñoz después de señalar que, hasta la fecha, "los titiriteros no hemos tenido una escuela de aprendizaje, sino que hemos aprendido con la experiencia". Además, el titiritero apuntaba que la tan preciada experiencia, a veces, puede constituir un arma de doble filo. De hecho, a lo largo de la historia casi todo ser humano ha sido testigo en alguna ocasión de espectáculos donde el arte ha brillado por su ausencia.

No en vano, cuando este titiritero era más pequeño llegó a temer a aquellos muñecos con los que se pretendían contar historias. "Veíamos cabezudos muy mal hechos que no tenían calidad artística y ese tipo de cosas son las que hay que ir puliendo", subrayaba.

Este es uno de los principales motivos que le han impulsado a la apertura de un centro de formación, a pesar de que él no se considera ningún maestro ya que "maestro es el que puede enseñar y yo solo lo intento", argumentaba con humildad.

Asimismo, ha expuesto la idea del arte en sí mismo como fuente de inspiración y de enseñanza, razón por la que El Centro del Títere se erige en un espacio de encuentro que albergará exposiciones, espectáculos, talleres de diseño y construcción, de montaje y diseño técnico, así como una escuela para todos aquellos que quieran iniciarse en este oficio.

"El objetivo reside en dignificar el ancestral oficio del titiritero para que nunca deje de haber creadores", ha recalcado, apuntando que "si olvidamos el arte en nuestro progreso, acabaremos perdidos".