Ya estamos todos. Podemos admite que sí, que sabía de las denuncias de mujeres contra Juan Carlos Monedero por acoso. Por baboso, como dijeron ayer off the record algunos de sus compañeros.
Pero la máxima dirigente, Ione Belarra, sostiene que no lo hicieron público para proteger a las agredidas. Que debe ser que cuando ayer Ione tuiteó sobre Rubiales y Jenni Hermoso estaba exponiendo a la futbolista.
El argumento es insostenible y deja con las vergüenzas al aire al "espacio". A ese grupo de personas que con enorme superioridad moral se colocaron a la izquierda del PSOE para enseñarnos cómo hacer las cosas.
Que aprobaron una ley de 'solo sí es sí' que redujo condenas a violadores y que resulta que tenían el patio trasero lleno de mugre. Mucho postureo con el lenguaje (compañeros y compañeras) y luego Iglesias azotaría periodistas hasta hacerlas sangrar, Errejón procesado por un presunto caso de agresión y Monedero denunciado por lo mismo.
La tríada de dirigentes podemitas que iban a asaltar los cielos se quedaron en rijosos. Y sus compañeras, más feministas que nadie, cómplices silentes.
