Este verano, el continente europeo ha vivido una oleada de incendios forestales que ha arrasado más del doble de superficie que el año pasado, con España como uno de los focos más dañados. En entrevista en La Brújula con Jose Miguel Azpiroz, Diana Colomina Pérez explica que aunque ha habido una reducción en el número total de incendios, el crecimiento en la dimensión y severidad de los grandes incendios es el verdadero problema. Además, señala la influencia decisiva del cambio climático y, sobre todo, del abandono del medio rural y la falta de gestión activa del territorio, que convierten nuestros bosques en espacios más vulnerables y peligrosos.
Grandes incendios, un problema en aumento
"Cada vez tenemos menos incendios, pero de más dimensiones, y eso es un gran problema para el futuro", subraya Colomina. De media, España registra alrededor de 24 grandes incendios que provocan un alto impacto social, ecológico y económico, y este año ya se han contabilizado 16. La gravedad de estas grandes conflagraciones crece en paralelo a fenómenos climáticos más extremos, como olas de calor más frecuentes y periodos prolongados de sequía.
La mano del hombre y la intencionalidad detrás de la mayoría de los incendios
El 95% de los incendios tiene causa humana, bien por negligencia o intencionadamente. Según la especialista, un preocupante 55% son intencionados, un fenómeno que ha aumentado ligeramente en los últimos años "y pone de manifiesto que existen graves conflictos sociales y económicos en el medio rural". La elevada incidencia de fuegos provocados refleja la complejidad del desafío y la necesidad de abordar las raíces sociales y económicas además del factor ambiental.
Prevención: una asignatura pendiente y urgencia de cambio
"Somos muy buenos apagando incendios, pero muy malos evitar que se produzcan", denuncia Colomina. Solo un 20% del presupuesto se dedica a la prevención, aunque es la clave para afrontar la crisis actual. Resalta además la ausencia de criterios homogéneos entre comunidades autónomas para planificar prevención, vigilancia y extinción, aunque un Real Decreto en trámite promete establecer un marco común para mejorar esta coordinación.
Hacia bosques más sanos y una gestión activa del territorio
Recordando la tragedia de Guadalajara de hace 20 años, que marcó un antes y un después en la concienciación social, Diana Colomina llama a transformar el paisaje mediante "prevención activa" y promoción del desarrollo rural para que la población recupere usos tradicionales y sostenibles.
"Vivimos de espaldas a los bosques", advierte, y sostiene que la responsabilidad es de todos, no solo de las administraciones. La sensibilización, la gestión responsable y el compromiso individual son imprescindibles para reducir el enorme impacto que causan anualmente los alrededor de 90.000 incendios forestales en toda España.
La experta concluye que, ante estos retos crecientes, es urgente pasar de un modelo centrado casi exclusivamente en la extinción a otro integral que combine prevención, gestión territorial y participación social para proteger nuestros bosques y reducir los daños que causan los incendios.
