EL MONÓLOGO DE LAS OCHO

Rafa Latorre, sobre la candidatura nacional de Rufián: "Él ve a uno de Algeciras como extranjero en Cataluña, pero pretende que le vote"

El periodista y director de La Brújula expone en su monólogo las maniobras de la formación política de Santiago Abascal tras los resultados de los comicios aragoneses, además de relatar las maniobras del PSOE y otros partidos de izquierda contra el avance de la derecha.

Rafa Latorre

Madrid |

Rafa Latorre monólogo

Ha empezado la tortura. El tiempo tortuoso de las negociaciones para una investidura en aquellas autonomías en las que el PP obtiene una mayoría clara pero no absoluta y por tanto requiere de una abstención de Vox.

¿Problema? Hasta junio estamos girando en el ciclo electoral y eso lo condiciona todo.

Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo de Gobierno, María Guardiola ha decidido que se presentará a la investidura a pecho descubierto, a ver si Vox se atreve a votar NO junto a toda la izquierda para tumbar su candidatura y forzar una repetición electoral.

No es un órdago. Es que hoy se agota el plazo para poder registrar una candidatura para ser investida. Y Vox ha dicho NO. Ha dicho que sí que votará NO. Lo ha hecho Ignacio Garriga desde Barcelona

Es un movimiento delicado por varias razones. Con un abstención bastaría para que saliera adelante la investidura. Vox unirá su voto al de toda la izquierda.

Pero ya les hemos dicho que la campaña no es tiempo de acuerdos y menos con Guardiola. Y fíjense los plazos. La investidura de Guardiola sería antes del 3 de marzo. Las elecciones de Castilla y León son el 14. Podría volver a presenta su candidatura en mayo, pero las elecciones en Andalucía son en junio.

De manera que la decisión de Vox está condicionada por la incertidumbre acerca de cómo recibiría su electorado que le brindara una victoria a Pedro Sánchez.

La tortura ha comenzado. Los de Abascal terminaron abandonando todos los gobiernos autonómicos que compartían con el PP por orden de Madrid. Ahora pretenden regresar, fortalecidos por el resultado electoral.

Feijóo aún muestra su mano tendida. Ya expresó su deseo de alcanzar acuerdos estables con Vox ante la Junta Directiva Nacional de su partido y hoy ha reiterado su ofrecimiento. En un encuentro con empresarios en Valencia ha explicado que el voto de cabreo tiene que traducirse en algo a menos que lo que se pretende es seguir atizando el cabreo y la frustración.

El objetivo del PSOE ante los resultados en Aragón

Respecto del desafío al que enfrenta el PP, conviene recordar que ya lo quisiera para sí el PSOE. Es lo que distingue un desafío de un problema, que el desafío ya lo desearía quien tiene un problema y el del PSOE es muy gordo.

Pedro Sánchez aún no ha dicho nada de la derrota en Extremadura. No sabemos siquiera si se ha enterado de que su partido ha obtenido el peor resultado de su historia. Como para pedirle un análisis sobre Aragón, donde su partido también ha obtenido el peor resultado de su historia. Zapatero sigue desaparecido, ni siquiera participó en la campaña aragonesa… sino que se fue a Venezuela a hacer campaña por Delcy Rodríguez.

De manera que por el momento el único secretario general del PSOE que ha dicho algo sobre la debacle socialista ha sido Felipe González

Esto y mucho más decía en una charla con periodistas en los desayunos del Ateneo de Madrid. Que deje el PSOE quien lo destroza…. él no va a dejar el partido que tanto le costó refundar y convertir en un partido de mayoría. Felipe González no tiene reparo en hablar del culpable de la situación actual en que el PSOE ni siquiera aspira a ser una minoría de bloqueo. El culpable es aquel al que llaman el puto amo

Y al puto amo, Felipe González no lo va a votar. No va a hacer campaña contra su partido ni a votar a otra formación, pero tampoco va a votar a Pedro Sánchez. Así que…

Justo ayer veíamos la imagen de Garikoitz Aspiazu Txeroki, sanguinario jefe de ETA, saliendo de la cárcel en régimen de semilibertad tras el permiso concedido por el Gobierno vasco. El exjefe de ETA podrá salir de lunes a viernes, pero tendrá que volver a la cárcel para pasar las noches. Eso es lo que realmente solivianta a Felipe González. Que con quien llega a acuerdos su partido es con los herederos políticos de Txeroki. Él, claro, nunca gobernaría con Vox pero considera que hay cosas peores.

¿Cuenta esto como autocrítica? La actual dirigencia del PSOE trata de evitar que así lo consideremos en un nuevo ejercicio de amnesia. Dice Patxi López que Felipe ha dejado de ser una referencia para los socialistas. Quizás sea más preocupante para los socialistas que su partido el PSOE haya dejado de apelar a las mayorías. Unas siglas que llegaron a superar los 200 diputados y que hoy apenas aspirar a ser una minoría de bloqueo.

Y a la izquierda del PSOE han comenzado los juegos del hambre y parece que el primer eliminado es Gabriel Rufián. Ha sido la suya la candidatura más fugaz que se recuerde. Tal fue la colección de rechazo que hasta le dijo que no su propio partido. Esquerra Republicana. Hoy le han abordado en los pasillos del Congreso y se dio allí un canutazo decrépito.

Dice Rufián que no hay ningún problema en ser independentista y pretender representar a un ciudadano de Algeciras

Hombre, si lo que pretendía era convertirlo en extranjero. O sea él ve a uno de Algeciras como extranjero en Cataluña pero pretende que le vote en Algeciras, porque quién se va a hacer mejor cargo de sus problemas que uno que lo ve como a un extranjero y que pretende despojarle de los derechos inherentes a su ciudadanía.

La izquierda está ahora reiventándose de nuevo y es bastante difícil aclararse entre tanta plataforma, movimiento, partido, gira de reflexión. Lo de Gabriel Rufián ha envejecido tan rápido que ya está en trance de defunción. Se habló durante dos o tres días en las tertulias de la ocurrencia y esa ha sido toda la cosecha. Ahora IU, Sumar, Más Madrid y Comunes lanzarán su “alianza de las izquierdas” para las generales el 21 de febrero en un acto en Madrid.

Otro Magariños… pues otro Magariños, efectivamente. Aunque la puerta está abierta a Podemos, su secretaria general, Ione Belarra, ha vuelto a dar un portazo a la confluencia.

El que está siendo más claro cuando toma el micrófono es Antonio Maíllo, el coordinador general de Izquierda Unida.

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