Monólogo Marta García Aller

Marta García Aller analiza la comparecencia de Puente: "Se sigue exculpando en los fallos del sistema que ahora anuncia que va a cambiar"

La directora de La Brújula ha destacado cómo el ministro de Transportes ha anunciado una serie de mejoras para "minimizar riesgos" pero no para asumir alguna responsabilidad política.

Marta García Aller

Madrid |

El Monólogo de Marta García Aller

Déjame que te cuente algo extraordinario que ha sucedido en un Congreso de los Diputados tan polarizado como el que tenemos. En la recta. Final de la legislatura del muro. En plena precampaña electoral, que es cuando más se escenifican las diferencias entre grupos para llamar más la atención de los votantes. Hoy, en la Diputación Permanente del Congreso, el ministro Óscar Puente ha puesto de acuerdo prácticamente a todos. A la oposición, por supuesto, y también a los socios.

Lejos de reconocer errores, el ministro Puente ha recordado que su Gobierno puso en marcha un plan de renovación de 780 millones de euros. Y ha insistido en que el centro de control de Adif en Atocha autorizó al AVE implicado en el accidente de Urda (Toledo) hace seis días a reanudar la circulación en marcha normal, pese a la caída del sistema de seguridad LZB y a que había un tren de Iryo detenido más adelante. Es decir, sigue culpando a un error humano del accidente que ha dejado 69 muertos y alrededor de 200 heridos, 40 de ellos aún hospitalizados.

La portavoz del PP, Ester Muñoz, ha sido la más contundente al replicar al ministro que su responsabilidad "no es explicar accidentes mortales" sino evitarlos. Y para evitarlos el ministro ha anunciado una retahíla de cambios.

Cambios que llegan muy rápido. O, al menos, su anuncio. Puente se comprometió el viernes a una revisión del funcionamiento de todo el sistema Madrid-Sevilla. Y ha tardado un fin de semana en anunciarlos: cambios en los centros de control de Adif, incluido un nuevo software, modificaciones en los protocolos de control y reducción del tráfico, así como mejoras en las condiciones de trabajo de la plantilla de Adif. Todos estos cambios, que ahora detallaremos, no son, sin embargo, el reconocimiento de que el sistema falló o tenía una seguridad deficitaria, cuando se produjeron los accidentes de Adamuz y Urda.

El ministro Puente ha presentado este plan extraordinario mejoras, no como un reconocimiento de las deficiencias del sistema, sino como una "optimización de la seguridad de la alta velocidad". Es decir, anuncia reformas para "minimizar riesgos", pero no para reconocer ninguna responsabilidad política en los riesgos que había cuando se produjo el accidente.

Y algún riesgo habrán detectado, porque si no no cambiarían tantas cosas, ¿no? Han decidido lo que hay que hacer en un fin de semana, todo lo que no hicieron desde Adamuz lo ha anunciado ahora. Por fin dicen tener claro qué hacer. Ah, y tiene claro también lo que no va a hacer: dimitir.

Tiene claro también lo que no va a hacer: dimitir

El ministro Puente no reconoce que tenga que dimitir por el accidente, porque siguen exculpando los fallos del sistema que ahora anuncian que van a cambiar.

No acepta que el sistema tecnológico está obsoleto, pero en menos de una semana desde el accidente han anunciado que van cambiarlo. No veía problemas de fatiga en los trabajadores del centro de control, pero anuncia reforzar las plantillas. No veía razón para las quejas en las condiciones laborales, pero anuncia que ampliarán periodos de descanso y reorganizarán turnos nocturnos. A Puente hay que reconocerle el mérito, eso sí, de poner a todo el mundo de acuerdo en algo: en que debería irse.

Mid-term en Estados Unidos

Pero antes vamos a las mid-term. Porque ya están votando en las elecciones de mitad de mandato, en las que los estadounidenses votan para renovar completamente la Cámara de Representantes. Y, según The New York Times, los estadounidenses tienen en su mano evitar que su país se deslice a la autocracia votando contra Trump "para volver a la normalidad".

Muchos analistas ven estas elecciones como las más importantes en la historia reciente. Sus consecuencias se notarán en EEUU, pero también en el resto del mundo. De Israel a Ucrania, de Irán a Groenlandia, pasando por la OTAN. Según las encuestas, los favoritos son los demócratas.

Entre los estados más decisivos, están Minesota, Georgia y Michigan, donde Abdul Sayed podría convertirse en el primer senador musulmán de la historia del país. Y los demócratas podrían ganar en Texas, algo que no ha pasado en los últimos 40 años; o en Kansas, donde no gana un senador demócrata desde 1932.

No solo no sabemos aún los resultados. Y pueden tardar una semana en confirmarse. Lo que seguro se espera es que haya polémicas. Ambos partidos tienen su legión de abogados preparados para pleitear si pierden. Y, si el perdedor no reconociera el resultado, la que pierde es la democracia.