MONÓLOGO MARTA GARCÍA ALLER

Marta García Aller repasa la tragedia de Urda: "España empieza a hacerse preguntas sobre la alta velocidad y sus responsables"

La directora de La Brújula se ha preguntado por qué España es uno de los países de Europa que menos invierte en el mantenimiento de la red ferroviaria de alta velocidad, pese a contar con la segunda mayor del mundo.

Marta García Aller

Madrid |

El Monólogo de Marta García Aller

Déjame que te cuente que ayer Pedro estaba tomándose un café en el vagón cafetería del AVE cuando los dos trenes colisionaron en Urda (Toledo). Su asiento era uno de los que quedó completamente destrozado por el choque de trenes de Urda.

O te podía contar que Ana salió de casa emocionada. Iba a Sevilla para ayudar a su hija a preparar su boda dentro de unos días. Pero su tren nunca llegó. Toda la familia y los amigos se movilizaron después de enterarse del accidente de Urda para saber si la madre de la novia estaba en alguno de los hospitales, pero no hubo suerte. La boda ya no se va a celebrar.

Iván fue padre hace poco, iba en el vagón 8, camino de su casa. Su familia le sigue buscando. Arantxa tenía pensado ir a Córdoba ayer en el tren de las 8 de la mañana, pero por un cambio de última hora no subió. Cree que eso le ha salvado la vida. Y Klas salió con vida del tren, no sabe cómo.

La cifra oficial de fallecidos está en 69, pero hay más de medio centenar de desaparecidos todavía. La peor de las incertidumbres, a la espera de identificaciones oficiales. Hoy es el primero de los tres días de luto, días de tristeza e incredulidad, días de miedo también, un miedo que durará mucho más de tres días. Porque son muchas las preguntas que quedan pendientes.

La pregunta más importante ahora para sus familias es dónde están los desaparecidos. Y cómo es posible que el miércoles salieran de casa para coger un tren en Atocha y nunca llegaran a su destino.

Qué paso en esos 17 minutos

Pero mientras decenas de familias lloran a sus muertos o esperan las noticias de los desaparecidos tras el terrible choque de trenes mortal, el segundo en menos de un año, también es el día en que España empieza a hacerse preguntas sobre la alta velocidad y sus responsables.

¿Qué pasó en esos 17 minutos, en los 25 kilómetros que separaban el AVE y el Iryo, que chocaron en el kilómetro 118? ¿Por qué el Iryo se quedó parado y nada ni nadie frenó el segundo tren?

¿Cómo es que en vez de pedir prudencia, mientras dure la investigación, el ministro de Transportes saliera a pocas horas del accidente a culpar del accidente a un solo operario? ¿Cómo va la seguridad del sistema ferroviario español a depender del error de un solo operario? ¿Cuántas más cosas fallaron? ¿Y cómo de a menudo fallan?

Sabemos que el sistema automático falló, sabemos también, los técnicos llevan diciéndolo desde Adamuz, que es un sistema obsoleto. ¿Por qué España es uno de los países con más kilómetros de alta velocidad pero de los que menos invierte en su mantenimiento? ¿De quién es la responsabilidad? Y la pregunta más urgente de todas, ¿qué hay que hacer para que nunca vuelva a suceder? Para que tu vida no dependa de si te levantas del asiento a tomar o no un café en el AVE.