El calor es el gran protagonista durante los meses de verano en grandes ciudades de España como Madrid, Barcelona o Valencia. Las altas temperaturas se hacen notar en los termómetros, que llegan a marcar por encima de los 40 grados durante muchos días.
Para hacer frente al calor, muchos ciudadanos optan por los abanicos, los paraguas o, cuando la ubicación lo permite, acudir a la playa. Sin embargo, existe una solución mucho más compleja pero que erradica en gran medida el sufrimiento en las olas de calor.
Más allá de los métodos tradicionales para superar las temperaturas infernales, existen fórmulas que tienen que ver con la vegetación. Sobre ello ha hablado José Luis Esteban Penelas, catedrático de arquitectura y edificación en la Universidad Europea, en La Brújula, programa dirigido por Rafa Latorre.
Y es que la medida más efectiva para hacer más llevadero el verano es transformar las ciudades, de tal forma que la vegetación reduzca las temperaturas y haga que las ciudades sean más habitables y cómodas.
Transformar las ciudades para reducir el calor
Llega el mes de julio y las altas temperaturas se instalan de manera provisional en muchas ciudades del país. Sin embargo, existen soluciones para tratar de reducir el calor lo máximo posible. Según explica el experto, hay que transformar las ciudades de manera radical desde el punto de vista de la arquitectura y el urbanismo.
Los datos son muy preocupantes en los últimos años ya que se está produciendo un incremento de los fallecidos por las altas temperaturas: "De mayo a septiembre del año 2025 hubo 4.000 fallecidos en España y, este año, del 20 de junio al 27 de junio ha habido 327", señala el experto.
El problema de las ciudades
Parte de este calor es fruto de las condiciones que reúnen las ciudades. Según señala el arquitecto, materiales como el hormigón o el asfalto negro son generadores de calor que aumentan la temperatura. Tal es su efecto que Penelas señala que existe una diferencia de 6-7 grados entre las ciudades y la periferia.
Por ello, el experto detalla que la misión de los arquitectos y urbanistas es transformar estas ciudades en "bosques humanizados propios para ser habitados por los seres humanos".
La orientación de las viviendas también tiene efecto
Por otro lado, otra de las fórmulas para contrarrestar el calor reside en los materiales empleados y la orientación de los edificios. En el caso del primero, el experto apunta que, antiguamente, las calles de Madrid estaban adoquinadas con granito y piedra natural, algo que permitía una menor absorción del calor.
Respecto a la orientación de los edificios, José Luis Esteban Penelas destaca que una correcta edificación en las grandes ciudades permitiría un mayor frescor en el interior. Asimismo, plantea ideas como la posibilidad de crear "fachadas vegetales, pérgolas o árboles artificiales" que sean capaces de retener el vapor de agua por la noche y luego, durante el día, poder extenderlo como los árboles milenarios.
Recuperar métodos tradicionales de los años 70
Por último, el experto apunta a la recuperación de algunos métodos tradicionales empleados en ciudades como Madrid, donde el agua se trasladaba a través de las calles: "Antes del Canal de Isabel II había canales que llevaban el agua a través de las calles. Nosotros proponemos recuperar esos canales que disminuirían la humedad y la temperatura", concluye.
