Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.

Disfruta de la app de Onda Cero en tu móvil.

TERRITORIO NEGRO

Territorio Negro: Torbe, la parte más oscura del porno

El Territorio Negro habla de la parte más oscura de un negocio que mueve millones de euros en todo el mundo, también en España, y que ha hecho ricos a muchos personajes, entre ellos al principal protagonista de esta historia, un tipo conocido como Torbe, y considerado como el rey del porno freak. Torbe lleva un mes en la cárcel, acusado de varios delitos graves: agresión sexual, pornografía de menores, extorsión, trata de seres humanos con fines de explotación sexual, blanqueo de capitales, fraude fiscal y pertenencia a organización criminal. Hablamos de los orígenes y del desarrollo de la operación Universal-Narsés.

Luis Rendueles y Manu MArlasca |  Madrid |  23/05/2016

Torbe se llama realmente Ignacio Allende Fernández, nació hace 47 años en Portugalete (Vizcaya) y se ha convertido en una celebridad en el mundo del porno gracias a la masiva difusión de la pornografía en Internet. Leemos directamente lo que dice la biografía de una de sus páginas web, torbe.es: “El éxito me vino aproximadamente a los 33 años, edad de Jesucristo, en la que la web que inicié años antes, ayudado por el porno cerdo, me explotó en la cara y empezó a darme dividendos. Una vez empezado ese ciclo, abandono todo lo demás, para centrarme sobre todo en el porno y la web”

Además de tener mucho éxito con sus páginas web, putalocura.com y torbe.es, Torbe ha sido dibujante, caricaturista, colaborador en programas de radio y televisión y hasta actor. Ha interpretado pequeños papeles en tres de las entregas de Torrente, dirigidas por Santiago Segura, y en Isi y Disi. Además, según dice él mismo, ha participado como actor en veinte películas porno de gran presupuesto y como actor en más de mil escenas de sexo de su productora.

Torbe graba películas de bajísimo presupuesto, de aspecto cutre, sin ningún glamour. Incluso muchas veces es él quien aparece en las imágenes, acompañado de las actrices que recluta; en otras ocasiones, graba a parejas que practican sexo delante de una cámara. Parte de esta producción es en abierto y otra parte hay que pagar para verla. Una de sus obsesiones es encontrar chicas nuevas para ir renovando sus actrices. En un vídeo, que está en su página, torbe.es, habla de las ventajas de ser actriz porno con una de ellas.

Al margen de pequeños tropiezos, como una denuncia que le puso el Ayuntamiento de Torrelavega por decir que las mujeres de ese pueblo eran muy feas, en 2006 fue arrestado por corrupción de menores. La policía le acusó de haber grabado una de sus películas con una chica menor de edad. Él aseguró que había sido víctima de un engaño y que él siempre pedía el DNI a las actrices que intervenían en sus producciones. Salió en libertad tras pasar unas horas detenido y luego fue condenado a año y medio de prisión, aunque nunca entró en la cárcel. Diez años después, está en prisión acusado de corrupción de menores y de otros muchos delitos.

Hace unos meses, la Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos recibió dos denuncias de otras tantas mujeres: una española y una extranjera. Las dos, que acudieron a la policía en Murcia, aseguraron que habían sido captadas mediante engaños y que fueron explotadas como actrices de cine porno, realizando varias escenas con el propio Torbe. Según los informes policiales –y leemos textualmente– “los investigados captan mujeres jóvenes, acuciadas por necesidades económicas o de otra índole, ofreciéndoles convertirse en actrices para su productora de cine X, Perroflauta Producciones, todo ello mediante engaños y falsas promesas a las mujeres que se interesan por tales ofertas”.

Según las diligencias policiales, “para empezar a trabajar con su productora, Torbe exige grabar una escena porno con él mismo, así como la realización de reportajes fotográficos de contenido erótico, para posteriormente amenazar a las mujeres con publicar dichas imágenes en las redes sociales o enviárselas a familiares o conocidos de las víctimas si no se avienen a sus deseos, tanto de mantener relaciones con Torbe como de grabar escenas para su productora”.

Es decir, que las actrices que iban en busca de trabajo, lo primero que tenían que hacer era mantener relaciones sexuales con este Torbe. Imagino que él dirá que ellas sabían a lo que iban… Torbe se negó a declarar ante la policía, que considera estos hechos delitos de agresión sexual, pero, además, cuando la investigación por estas denuncias estaba en marcha, una chica menor de edad presentó una denuncia contra Torbe. Se trata de la protagonista de un breve vídeo que se hizo viral rápidamente y se extendió a toda velocidad por las redes.

Son solo 4 segundos en los que una joven, ataviada con una camiseta del Athletic de Bilbao, dice “Aúpa Athletic” y se levanta la camiseta mostrando sus pechos. La chica acudió a la policía diciendo que había sido captada en un bar de copas de Madrid. Le dijeron que podía ganar dinero participando como actriz de cine porno. La chica, que hoy es testigo protegido, dijo que si bien en un primer momento aceptó la oferta, luego se quiso echar para atrás y no la dejaron, llegándole a suministrar drogas. Grabaron tres vídeos con ella como protagonista a cambio de 250 euros, uno de ellos el que hemos escuchado.

Lo cierto es que en el momento de la grabación, la chica era menor de edad y eso ya convierte a los responsables de la grabación y la difusión del vídeo en autores de un delito de corrupción de menores. Además, en los registros hechos en los locales de la productora de Torbe, la policía encontró una camiseta idéntica a la que luce la chica en el vídeo.

Las cosas se ponen feas entonces para Torbe. Si hay menores por medio ya hablamos de delitos graves. Pública y oficialmente, Torbe no admite a menores en sus grabaciones. Lo dice claramente en sus webs, pero lo cierto es que la investigación de la policía ha puesto de manifiesto que sus líneas rojas eran muy finas. Los investigadores tomaron declaración a una joven que aseguró que había posado con su webcam y había protagonizado sesiones de fotos desnuda cuando aún era menor y que Torbe lo sabía, hasta el punto de que él le dijo que no colgaría las imágenes y las fotos hasta que no cumpliese 18 años. La chica también contó que Torbe mantuvo relaciones sexuales con ella cuando ella era menor, bajo la promesa de que ganaría mucho dinero trabajando para él. Esta joven también contó que Torbe le invitó a consumir cocaína con él y a vivir en su domicilio hasta que fuera mayor de edad.

Los investigadores ya han localizado un par de vídeos en los que han identificado a menores, pero creen que puede haber muchas más y por eso han solicitado colaboración ciudadana. Si alguien tiene una información que aportar, que será tratada de manera absolutamente confidencial, puede llamar al teléfono 900 10 50 90 y o escribir al correo trata@policia.es. La operación no solo se desarrolla en España, sino que cuando los agentes estaban investigando a la red de Torbe encontraron un entramado internacional, una red de trata de mujeres en toda regla, que transportaba mujeres desde Ucrania hasta España para la grabación de películas pornográficas donde las mujeres hacían prácticas bastante humillantes.

La policía aún continúa intentando desvelar esta parte de la red. Torbe mantenía contactos y estaba asociado con un individuo ucraniano que respondía al nombre de Boris, Martin o ‘El Ruso’. Este hombre sería el encargado de surtir a Torbe de mujeres para que grabasen una práctica sexual especialmente humillante para las mujeres, pero con mucho éxito entre los consumidores de cine porno. Según las investigaciones policiales, estas grabaciones se hacían dos veces por semana y en ella participaban las mujeres que Boris traía desde Ucrania.

La policía asegura en sus informes que las mujeres captadas en Ucrania tenían necesidades económicas y sabían que venían a España a grabar escenas pornográficas, aunque solo unas horas antes se les explica exactamente qué tienen que hacer. La policía dice en sus informes: “lo que provoca en las mujeres situaciones de extrema ansiedad y rechazo, manifestándose en situaciones tales como llantos constantes y vómitos, incluso durante el rodaje de las escenas”.

Boris, el ucraniano, era el responsable de unas webs en las que se difundían estos vídeos, previo pago. Además, él aportaba las chicas que protagonizaban esas imágenes, mientras que Torbe aportaba a los hombres participantes y el local y los medios de grabación. El acuerdo entre Boris y Torbe era que se repartían al cincuenta por ciento las ganancias que generase la página regentada por el ucraniano, que enviaba al español su dinero a una cuenta del banco HSBC en Hong Kong, según manifestó alguno de los trabajadores de la productora de Torbe.

También hay delitos fiscales en esta trama en la que, por lo que se ve, había mucho dinero. El coste de cada una de esas dos sesiones semanales ronda los 9.000 euros. El ucraniano, que también fue detenido en la operación policial, se alojaba con sus guardaespaldas en el hotel Villamagna, uno de los más exclusivos de Madrid. Eso sí, a algunas de las mujeres que participaban en esas humillantes grabaciones las obligaban a pasar la noche en los locales de la productora, cerrando la puerta para evitar que saliesen de allí. Otra mujer ucraniana, llamada Mila, era la machaca encargada de las chicas: las recogía en el aeropuerto, las transportaba hasta las oficinas donde se hacían las grabaciones…

Todos los testimonios recogidos por la policía indican que esta mujer responde a las órdenes de Boris y que es ella la que convence a las chicas de que tienen que someterse a las humillaciones que sean necesarias. Si alguna se negaba, Mila llegaba a pasarles al teléfono a Boris. Una testigo protegido llegó a contar a la policía que alguna actriz “ponía muy malas caras, lloraba, pasaba muy mal rato” y Mila la obligaba a seguir con la grabación.

Parece que quien mandaba en esto era el tal Boris, un verdadero capo al que el propio Torbe rendía cuentas. Tiene toda la pinta: él sufraga todos los gastos de las mujeres que llegan desde Ucrania y su posición de poder también hace que tenga atemorizados a los otros miembros de la red. Alguno de ellos facilitó a la policía mensajes en los que Boris amenazaba a un miembro del equipo porque éste dijo que no quería seguir participando en las grabaciones. Y su poderío económico es evidente: cada noche que pasaba en el Hotel Villamagna, junto a sus cinco guardaespaldas, costaba unos 3.000 euros.

Normalmente, Boris dirigía sus operaciones desde Ucrania, pero la noche del 24 de abril fue localizado en el hotel Villamagna, lo que precipitó la operación. Tanto él como sus hombres más próximos adoptaban grandes medidas de seguridad en sus comunicaciones, empleando servidores de la Deep web y sistemas de comunicación por voz encriptados.

El porno sigue siendo un negocio redondo. La era digital no ha hecho más que reforzar a este sector, que mueve en torno a 4.500 millones de euros al año. Te damos algunos datos: solo el 12% de las web son pornográficas, pero el 25% de las búsquedas en internet son acerca de porno y el 35% de las descargas son pornografía. Cada segundo 28.258 usuarios están viendo porno y cada día se generan 266 nuevas web de porno. En España no hay cifras oficiales del volumen de negocio, pero las páginas de más éxito pueden estar ganando entre 250.000 y un millón de euros al año.

En las páginas de Torbe hay que pagar una suscripción mensual de nueve euros al mes. Ese dinero le daba para tener una cuenta del HSBC en Hong Kong, una American Exprés Platino encontrada por la policía en los registros y veinte empleados fijos en Villacerda –como él mismo llama a sus oficinas– y otros diez externos, tal y como él mismo conto en una entrevista con El Confidencial en 2014.