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Territorio Negro: Maje y Salva en el banquillo

Con Luis Rendueles y Manu Marlasca, que está en Valencia, nos cuentan cómo va la vista del juicio por el asesinato de Antonio Navarro, un ingeniero que murió acuchillado en su garaje y escuchamos la voz de uno de los acusados, aunque en la vista oral aún no ha llegado su turno de declarar. También durante esta temporada nos contarán novedades de noticias negras de la semana.

ondacero.es

| 20.10.2020 17:25

Estos días se está llevando a cabo en Valencia el juicio por el asesinato de Antonio Navarro el 16 de agosto de 2017, un ingeniero que murió acuchillado en su garaje y que su mujer, la enfermera María Jesús Moreno Cantó, Maje, y un compañero de trabajo de ella, Salvador Rodrigo Lapiedra, se sientan en el banquillo, acusados del crimen.

El fiscal pide para María Jesús Moreno veintidós años de cárcel y dieciocho para Salvador Rodrigo. En el caso de ella, la pena es algo mayor porque se aprecia el agravante de parentesco, ya que era la mujer de Antonio Navarro.

Las puñaladas, propinadas con un cuchillo cebollero, las asestó Salvador Rodrigo, que lo reconoció desde el momento en el que fue detenido. Lo que está en juego en este juicio es, sobre todo, la participación de la esposa de la víctima en el crimen.

Para el fiscal, la acusación particular y la defensa de Salvador, los dos procesados se pusieron de acuerdo para acabar con la vida de Antonio Navarro. Para la defensa de Maje, el crimen fue obra única y exclusivamente de Salvador.

Un primer alegato que anticipa las estrategias de las acusaciones

Ese primer día quedó claro que el juicio va a ser un todos contra Maje. El fiscal habló de un plan inteligente trazado por los dos acusados, en el que ella tuvo una participación activa e incluso llegó a decir que estuvo en la mano de la mujer parar el crimen, pero hizo lo contrario: tomar parte en todos los actos preparatorios previos al asesinato.

La acusación particular, que representa a los padres y al hermano de la víctima, está en esa misma línea y ahondó en que Maje tenía un doble móvil para querer matar a Antonio. El móvil económico, ya que pensaba quedarse con el piso, cobrar un seguro de vida y una pensión de viudedad y un móvil más mundano: estar casada con Antonio le impedía llevar un estilo de vida incompatible con el matrimonio.

Las defensas de los dos acusados

La defensa de Maje pretende convencer al jurado de que Salva actuó loco de amor y con la esperanza de que la desaparición de Antonio le allanase el camino a una posible vida en común con Maje.

A ojos de su abogado, ella se vio arrollada por los acontecimientos y no pudo parar la acción homicida de Salva, al que luego no denunció por miedo. Además, no existiría el móvil económico, porque la situación de Maje era bastante desahogada.

Para la defensa de Salva, este dijo que era un “iluso en manos de una depredadora”, un tipo al que Maje le arruinó la vida y le quebró la voluntad hasta el punto de hacerle acabar con la vida de un hombre. La abogada de Salva le llegó a calificar de caballero andante y lo cierto es que durante once meses se comportó como tal.

¿Por qué se utilizó el calificativo de caballero andante?

Maje y Salva son detenidos el 10 de enero de 2018, cinco meses después del crimen. En sus primeras declaraciones, él asumió la responsabilidad del crimen en solitario. Dijo que sabía que Antonio maltrataba a Maje, que ella no se iba a divorciar porque su familia era muy religiosa, y que pensó que quitándole de en medio a Antonio, le arreglaría la vida.

Negó que ella participase en los actos preparatorios del crimen y dijo, por ejemplo, que las llaves del garaje con las que accedió al lugar del asesinato no se las había entregado ella. Había un empeño en Salva en dejar a Maje fuera de la ecuación del crimen.

No obstante, todo eso cambió tras once meses en prisión, ya que, en noviembre de 2018, Salva pidió declarar ante el juez instructor. En ese testimonio, se quitó el traje de caballero andante y rectificó sus declaraciones anteriores, culpando de la idea y de la planificación del crimen a María Jesús.

Durante una hora, Salva contó en el juzgado todos los detalles de la preparación del crimen. Dijo que fue ella quien eligió el día y el escenario del asesinato y que incluso le dio las llaves del garaje para que pudiese acceder allí el día previsto para matar a Antonio.

Esta declaración es la principal prueba contra Maje y es probable que en el juicio Salva declarará en la misma línea dentro de unos días, porque aunque estaba previsto que los dos acusados declarasen el pasado jueves, el abogado de Maje pidió que sus testimonios fuesen lo último que escuchase el jurado y el presidente del tribunal accedió a la petición.

El abogado de Maje intentará desacreditar el testimonio de Salva

El defensor de Maje preguntó a los primeros policías que declararon si se habían comunicado con Salva, apuntó en su alegato a que el cambio de declaración puede deberse a que se sintiese despechado por Maje al enterarse por la prensa de unas supuestas relaciones de ella en prisión.

Lo cierto es que a Javier Boix, un prestigioso abogado valenciano, le quedan pocas bazas y va a jugar la del juicio paralelo y mediático del que supuestamente ha sido víctima su cliente.

En su alegato hizo referencia a que ha sido la prensa quien la ha bautizado como viuda negra y ha hablado de todas sus relaciones extramatrimoniales, pero lo cierto es que en este juicio no se juzga la moral de Maje, sino su participación en el asesinato de su marido.

De hecho, hay pruebas que han supuesto que Maje llegue hasta su juicio encarcelada. El viernes pasado, declararon como testigos varios policías del Grupo de Homicidios de Valencia, los encargados de la investigación, que fueron desgranando los pasos que dieron hasta convencerse de la participación de Maje en el crimen.

Hablaron, por ejemplo, de la primera declaración de la viuda, en la que ella les ocultó su relación con José Antonio, el hombre con quien pasó la noche anterior al crimen. Solo cuando se enteró de que su mejor amiga les había hablado de él a la policía, pidió volver a declarar para aclararlo.

Una mentira que la puso en el foco de la investigación

Antonio Navarro no tenía ninguna zona de sombra en su vida: trabajaba e iba a su casa, no tenía deudas ni enemigos, así que los investigadores pensaron enseguida que las relaciones de su mujer podían tener algo que ver con el crimen e incluso intervinieron el teléfono de José Antonio.

Al escuchar las conversaciones de Maje, especialmente con su mejor amiga, Rocío, se dieron cuenta de que la mujer tenía dos caras bien distintas. Ante los amigos y la familia de Antonio se mostraba como una viuda doliente, que pasaba el día llorando y solo comía un yogur al día y con Rocío se mostraba liberada y aliviada por la muerte de su marido.

Los policías de Homicidios recordaron ante el jurado algunas de esas conversaciones, que se escucharán en las últimas jornadas del juicio, en las que Maje decía que ahora podía tener la vida que quería, que a ella le iba la marcha con tíos o que el sexo con Antonio no funcionaba.

De hecho, la jefa de grupo relató que tres semanas después del crimen Maje y su amiga se fueron de juerga a Alicante y que allí la acusada mantuvo relaciones sexuales con un guardia urbano y que luego alardeaba por teléfono de sus hazañas sexuales.

Precisamente hoy se han podido escuchar en el juicio a ese guardia urbano, a Rocío, su mejor amiga, y a otros tres amantes de Maje.

¿Cuándo se sitúa Salva en el radar de la investigación?

El 8 de noviembre Maje habla con un tipo que hasta ese momento no había aparecido en las investigaciones: Salvador Rodrigo Lapiedra, de 47 años, un auxiliar de enfermería del mismo hospital en el que trabaja ella.

Los agentes averiguan que entre mayo y agosto –hasta una semana antes del crimen– ambos han hablado veinte veces y siempre ha llamado él. Salva aparece en esa charla del 8 de noviembre como alguien abatido, triste y le dice que le ha dado un bajón y ha ido a hablar con la Policía.

Maje se pone a gritar y le dice cosas como: “¡Qué dices!, no hagas locuras”. Su amigo la tranquiliza y le dice que ha hablado con un policía amigo, que le ha revelado detalles de la investigación y de la vida íntima de Maje.

Salva solloza cuando le dice que se ha enterado de que se va ir a pasar el fin de año con su amante. Le dice que le deje claro si no puede ser feliz con él, se muestra completamente enamorado de ella y dolido. Maje, sin embargo, está preocupada y alarmada porque se da cuenta de que la Policía la está investigando y porque le han intervenido el teléfono. Dice textualmente: “yo creía que estaba descartado y me están a saco investigando… están pinchando mi teléfono y todo”.

¿Por qué la policía cree que Salva tiene algo que ver con el crimen de Antonio Navarro?

Hay una frase de Salva en esa charla del 8 de noviembre que es interpretada así por la Policía: “tendrás que desconectar de mí porque yo te lo voy a recordar cada día que me veas”.

Lo que creyeron los agentes de Homicidios –y acertaron– es que Salva se refiere al asesinato de Antonio, con él que está ligado. Maje se da cuenta de que tiene el teléfono intervenido. Al final de la charla insiste en verse personalmente con su compañero de trabajo, una cita que es controlada por la Policía, según contaron los agentes en el juicio.

Los investigadores descubren que Salva le ha dado a Maje un teléfono de seguridad para que lo utilice solo para hablar con él, pero los agentes lo intervienen y el 28 de diciembre tienen la conversación casi definitiva, que llega tras un anzuelo lanzado por la policía.

Maje se va a hablar con un hermano de Antonio por cuestiones de la herencia y a éste, los investigadores le cuentan previamente que ya saben quién es el asesino. Y así se lo dice a Maje la familia de su marido.

La mujer habla angustiada con Salva en términos ya inequívocos y él dice cosas como “me tendrían que estar investigando a mí y no me están investigando”. Los dos quedan en verse en el aparcamiento de un centro comercial unos días más tarde, el 2 de enero. Y la policía acude a esa cita e incluso graba lo que dicen.

¿Qué pasó en esa cita?

Salva le insiste en que esté tranquila y le dice textualmente: “pase lo que pase tú no vas a tener nada que ver”. Y, sobre todo, hablan de un punto débil en su plan: las llaves del garaje. Ella le pregunta que qué le dice a la policía si le preguntan sobre ellas. Y Salva le dice que simplemente diga que le desaparecieron o que él se las quitó.

Luego, como hemos visto, Salva reconoció que ella misma le dio las llaves. Pocos días después de esa cita los dos fueron detenidos.

¿Qué se espera del resto del juicio?

Sobre todo, el testimonio de los dos procesados, que llegará la semana que viene. Antes pasarán por el tribunal más testigos: familiares y amigos de Antonio Navarro, la hija de Salva, compañeros del hospital.

También hablarán los peritos que han evaluado el estado mental de los procesados, los que hicieron la autopsia… Pero la clave será si se puede acreditar la participación de Maje en el crimen.

Aunque la abogada pidió la absolución de su cliente en la primera jornada, aduciendo que era una marioneta en manos de Maje, previsiblemente variará su calificación y pedirá que le apliquen una atenuante o una eximente.

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