EN JULIA EN LA ONDA

Jorge Carrillo y Marcel Camacho reivindican el papel clave de sus madres durante el exilio: "Hay toda una historia de lucha"

Jorge Carrillo hijo del histórico secretario general de PCE y Marcel Camacho, hijo de otro histórico, Marcelino Camacho, el fundador de CCOO. Con ellos hablamos de la transición, la clandestinidad y el exilio y del papel decisivo de sus madres en esa lucha.

Nerea Pardillo

Madrid |

Jorge Carrillo y Marcel Camacho en Julia en la onda

Jorge Carrillo, hijo de Santiago Carrillo, líder histórico del Partido Comunista (PCE) y Marcel Camacho, hijo de Marcelino Camacho, fundador de Comisiones Obreras (CCOO) han pasado por los micrófonos de Julia en la onda para hablar de la transición, la clandestinidad y el papel clave de sus madres.

Se conocen desde hace muchos años e, incluso, los padres de Marcel coincidieron con una tía y un tío de Jorge en Argelina, durante el exilio. Comparten un grupo de WhatsApp que se llama "los hijos del PCE" que lo fundaron los hijos e hijas de militantes de este partido que vivieron el exilio y luego regresaron. "En ese grupo se contrasta la vida de los que se tuvieron que ir y la de los que se quedaron", ha explicado Marcel Camacho.

Jorge Carrillo, por su parte, ha apuntado que, gracias a ese grupo se han logrado juntar personas que se rompieron, porque unos fueron expulsados del PCE y otros se quedaron. "Lo que nos ha unido es ese sufrimiento que nos hacía estar espalda con espalda; eso une más que cualquier enfrentamiento posterior", ha añadido Camacho.

La madre de Jorge Carrillo era la que sostenía a la familia

Josefina Sámper era la madre de Jorge Carrillo, y Carmen Menéndez, la madre de Marcel Camacho. El primero ha asegurado que sin su madre, su padre no hubiera podido hacer todo lo que hizo. "A ojos del mundo era simplemente la mujer de Santiago Carrillo, pero en realidad tuvo un papel fundamental en el aparato clandestino del PCE en Francia", ha desvelado.

El segundo ha contado que su madre empezó desde los 14 años a hacer activismo desde Argelina para la lucha en España. "Hay toda una historia de lucha en Orán de mi madre", ha explicado.

Mi madre garantizó una alimentación decente a mi familia

Dedicado a su madre y a su abuela, Jorge ha escrito el libro 'Luchadoras. Deshonra de una memoria saldada' en el que cuenta cómo era la España de principios del siglo XX. Su abuela era trabajadora interna en la casa del Cacique del Valle y sufría constantes violaciones por parte del amo, lo que se conocía como "derecho de pernada". Era algo que estaba autorizado en esa época y que nadie criticaba.

Se quedó embarazada y no abortó. Dejó la casa del cacique, pero fue repudiada por su familia. Y aunque era analfabeta, logró hacer que el cacique le pagara un internado y unos estudios a su hija, la madre de Marcel. Si bien, su abuela no fue la única violada, hubo otras tres chicas más de su pueblo, de las que no se supo "nunca nada más".

En París vivían bajo un seudónimo y se hacían pasar por franceses. Sufrieron dos intentos de atentado, en el 1947 contra Pasionaria y en el 1975 contra Carrillo. En ese tiempo, su madre fue la que trabajó y la que "garantizó una alimentación decente" para la familia. Además, logró que el gobierno francés le pagara como a cualquier mujer que tenía hijos y el dinero lo usaba para el partido.

El papel clave de la madre de Marcel para los presos de la cárcel de Carabanchel

En cuanto a Marcel, sus padres se habían conocido en Orán después de que su padre huyera de los campos de concentración y atravesara los Atlas andando. "Empezaron a trabajar para volver a España, era su ilusión", ha explicado, algo que lograron en 1957. Durante dos años estuvieron viviendo en la calle Manuel Lamela y tuvieron todo el rato "un 1500 de la Policía en la puerta de casa". Su madre tejía y cosía y, gracias a su trabajo, su familia se sostuvo.

Además, de la olla de comida que cocinaba para su familia, también servía para las mujeres de los presos en Carabanchel, que dormían en un piso pequeño encima de colchones. Era una cárcel de tránsito y para la gente que venía de fuera "la referencia era la mujer de Camacho; los presos se quedaban alucinados porque la comida llegaba caliente".