Una de las carreteras más conocidas es el Paso Stelvio, en los Alpes italianos. “Un zigzag de 48 giros” que supera los 2.700 metros de altitud y que fue construido hace dos siglos para unir Viena con Lombardía. La ruta está vinculada además a la historia del Giro de Italia y es una referencia para conductores, moteros y ciclistas.
En Suiza destaca el Furka Pass, conocido también por aparecer en la película Goldfinger de James Bond. Elena del Amo lo describe como una carretera de “curvas elegantes, glaciares y los típicos chalets de montaña”. También menciona otros pasos alpinos como San Gotardo o el Grossglockner, la ruta panorámica más famosa de Austria.

Noruega y sus carreteras entre fiordos
Noruega concentra algunas de las rutas más fotografiadas de Europa. Entre ellas, Trollstigen, conocida como “la escalera de los trolls” y la Carretera del Atlántico, formada por varios puentes que conectan islas sobre el océano. Sobre el país escandinavo, Elena del Amo asegura: “Los paisajes, entre cascadas, entre cimas nevadas y precipicios de vértigo, sin una casa a la vista ni un mal tendido eléctrico, a veces eran de quedarte pegada”. Además, recuerda que en estas fechas ya puede disfrutarse del Sol de Medianoche en las zonas más septentrionales del país.

La Costiera Amalfitana y las rutas junto al mar
En el sur de Italia, la Costiera Amalfitana aparece como una de las carreteras costeras más conocidas de Europa. Son unos 50 kilómetros entre Sorrento y Salerno por la llamada “carretera de los dioses”, excavada entre acantilados y conectando localidades como Positano, Amalfi o Ravello. “En julio y agosto me parece una pesadilla”, explica Elena del Amo sobre la alta ocupación turística durante el verano, recomendando recorrerla en mayo, junio o a partir de septiembre.

Irlanda y la Transfăgărășan de Rumanía
Otra de las rutas mencionadas es la Ruta Costera de la Calzada, en Irlanda, entre Belfast y Derry, con acantilados, castillos y escenarios utilizados en Juego de Tronos. El recorrido concluye en Rumanía con la Transfăgărășan, abierta en los años 70 a través de los Cárpatos. Aunque Elena del Amo reconoce no haberla recorrido todavía, recuerda que la revista Top Gear “llegó a decir de ella que era la mejor carretera del mundo”.
