Óscar Puente defendió, en su comparecencia antes de anunciar su dimisión como ministro de Transportes, que el sistema europeo de seguridad ferroviaria ERTMS no presenta una fiabilidad muy superior a la del LZB, el sistema cuya caída precedió al accidente de Urda (Toledo).
Puente presentó datos sobre las incidencias registradas en ambos sistemas para responder a quienes sostienen que la sustitución del LZB podría haber evitado la tragedia.
"En términos de fiabilidad, el sistema ERTMS no presenta unas prestaciones netamente superiores al LZB", aseguró Puente, que insistió en que las diferencias entre ambos sistemas son reducidas cuando se tiene en cuenta la longitud de las líneas y los kilómetros recorridos.
Sus explicaciones se produjeron en medio de las críticas por el retraso en la implantación del ERTMS en la línea Madrid-Sevilla, donde continúa funcionando el LZB, un sistema instalado cuando se inauguró el corredor de alta velocidad en 1992.
Horas después de esta intervención, Puente anunció su dimisión, según adelantó la Agencia EFE, tras varios días de peticiones de responsabilidades políticas por el accidente de Urda, que ha dejado 69 fallecidos.
Puente comparó las incidencias del LZB y el ERTMS
Para defender su argumento, el entonces ministro utilizó como referencia la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona-frontera francesa, equipada con ERTMS y de mayor longitud que el corredor Madrid-Sevilla.
Según los datos presentados durante su intervención, el ERTMS registró 222 incidencias en esa línea durante 2025 y otras 146 entre enero y octubre de 2026.
Puente explicó que las cifras absolutas no permiten comparar directamente ambos sistemas, puesto que las líneas tienen diferentes longitudes y volúmenes de circulación.
Por ello, recurrió a una ratio de incidencias que, según los datos expuestos, se sitúa en 1,50 para el LZB y 1,11 para el ERTMS.
"La diferencia es muy pequeña", señaló Puente, que consideró que estos resultados no permiten afirmar que el sistema europeo tenga una fiabilidad claramente superior.
Aunque las cifras presentadas reflejan una menor incidencia relativa en el ERTMS, el exministro sostuvo que la distancia entre ambos sistemas no era suficientemente amplia como para establecer una diferencia sustancial de fiabilidad.
"Los sistemas en sí no son los que fallan"
Durante su intervención, Puente también explicó que las interrupciones de estos mecanismos de protección no implican necesariamente un fallo de su funcionamiento interno.
"Los sistemas en sí no son los que fallan. Lo que fallan son los soportes físicos donde se alojan y que sirven para comunicarse", afirmó.
El exministro se refirió a los ordenadores, servidores, cables, antenas y balizas de los que dependen tanto el LZB como el ERTMS para transmitir información y supervisar la circulación.
Según su explicación, cuando se produce un robo de cable o una avería en alguno de estos elementos, los sistemas pueden quedar temporalmente fuera de servicio.

