Manifestantes en favor de la selección vasca han intentado este domingo derribar la pantalla gigante colocada por el Partido Popular en Bilbao para ver la final del Mundial entre España y Argentina.
Integrantes de un acto de protesta convocado por Ernai, organización juvenil de Sortu, han intentado derribar la pantalla colocada por el PP en el parque de Doña Casilda de Bilbao.
Los populares han instalado una pantalla ante la negativa del alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, a colocar una para ver la final, con lo que la capital vizcaína es la única de Euskadi en la que no se ha instalado una.
Ernai ha convocado manifestaciones para reivindicar la oficialidad de la selección vasca en varias ciudades. En Bilbao, la manifestación ha partido de La Casilla pasadas las 19:20 horas y se ha dirigido al parque de Doña Casilda.
Una vez allí, varios manifestantes, ataviados con la camiseta verde de la selección vasca, han intentado derribar la pantalla y arrancar cables, por lo que la Ertzaintza ha intervenido y ha establecido un cordón policial para proteger a las cientos de personas que han acudido a ver la final.
Al menos 17 identificados
El número de identificados se eleva a 17, incluido un investigado por amenazas con arma blanca y lanzamiento de objetos tras los incidentes registrados en la capital vizcaína.
Los altercados se han producido unos 40 minutos antes de que diera comienzo el partido. En el lugar se encontraba la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Bilbao, Esther Martínez, que les ha reprochado su actitud a estas personas. La Ertzaintza ha establecido un cordón policial y, en un primer momento, el Departamento de Seguridad ha informado de la identificación de cinco personas y un investigado por amenazas con arma blanca y lanzamiento de objetos en el transcurso de los incidentes.
Posteriormente, ha precisado que el número de identificados en la capital vizcaína en el marco del dispositivo por la final de fútbol se ha elevado a 17, incluido el investigado. Finalmente, según han confirmado fuentes del PP, la situación se ha normalizado y, tras los altercados, los aficionados están siguiendo con tranquilidad el partido de España.

