Muy buenos días a la ola de calor. Buenos días a todos los que van ya con la roja puesta.
Como decía el maestro Serrat, hoy puede ser un gran día y mañana también si todo sale esta noche en New York, New York, como deseamos.
La historia a veces se viste de poesía y escribe que un bebé rollizo de 6 meses, hijo de inmigrantes, sea bañado por una estrella emergente del fútbol para un calendario solidario.
El bebé se llama Lamine Yamal. La estrella, según algunos, la más brillante de la historia, es Leo Messi. Lamine adora a Messi, pero no llega a tiempo de jugar nunca con él.

Pero lo más improbable, por no decir lo imposible, a veces ocurre y esta noche ambos se encuentran en el Metlife Stadium de New Jersey. Para uno es el primer Mundial; para otro, el último. Y pese a haber sido criados en la misma escuela del fútbol, van a jugar con camisetas enfrentadas. Ambos saben que su talento personal es descomunal, pero los dos fueron educados en el fútbol colectivo, ese que nunca olvida que el equipo, que el grupo, que la tribu, es mucho más que una suma de 11.
La historia de lo imposible acaba esta noche. Y la poesía tendrá una fotografía icónica. La imagen real de Messi y Lamine juntos, que producirá una emoción que mañana, pase lo que pase, se convertirá en melancolía. Lo peor de acabar hoy la temporada es que nos vamos sin saber el final de la historia, pero se lo voy a adelantar: España gana el Mundial.

