El cielo del verano regalará esta semana uno de sus espectáculos más evocadores: la Luna llena de julio, conocida tradicionalmente como la Luna del Ciervo, que alcanzará su punto máximo de iluminación el jueves 10 de julio a las 22:37 (hora peninsular española). Será visible durante toda la noche y su presencia dominará el firmamento estival, ofreciendo un espectáculo ideal para observar a simple vista desde cualquier lugar con baja contaminación lumínica.
"La Luna llena no nos deja ver muchas otras cosas del cielo, pero sí es sin duda un espectáculo llamativo, especialmente en estas noches que el tiempo está más despejado", explica Javier Armentia, astrofísico y comunicador científico.
¿Por qué se llama "Luna del Ciervo"?
Aunque el nombre pueda sonar misterioso, su origen está en las tradiciones indígenas del noreste de Estados Unidos. Los algonquinos daban nombres distintos a cada Luna llena del año, en función de los ciclos naturales.
"Esto no quiere decir nada de la Luna, sino de tradiciones que tienen que ver con las poblaciones originarias... La Luna de julio coincidía con la época en que los ciervos machos desarrollaban sus astas", señala Armentia.
Otros nombres tradicionales son la Luna de la Fresa o la Luna de la Cosecha. Estas denominaciones se popularizaron gracias al Farmer’s Almanac, "una especie de calendario zaragozano que se empezó a editar a finales del siglo XIX en Estados Unidos".
Qué ver además de la Luna
A pesar del brillo lunar, el cielo de julio sigue ofreciendo vistas fascinantes:
- El Triángulo de verano: formado por Vega, Altair y Deneb.
- Estrella Arturo, en la constelación del Boyero.
- Estrellas rojizas como Aldebarán.
- Satélites artificiales, como la Estación Espacial Internacional o los Starlink.
"El cielo no es tan complicado ahora que tenemos apps que nos dicen qué constelación estamos mirando", recuerda Armentia, animando a salir y levantar la vista.
La Luna del Ciervo es una excelente excusa para reconectar con el cielo estival, sus mitos, sus leyendas y también con la ciencia que nos sorprende cada día.
"Julio es una buenísima oportunidad para mirar el cielo y aprender sus leyendas… y también conocer un poco esa astronomía que, por otro lado, a través de los grandes telescopios nos está dando continuamente sorpresas", resume Armentia. Una de esas sorpresas es el reciente descubrimiento del cometa interestelar 3I/Atlas, que ya se está acercando a nuestro sistema solar. "Pasará de largo y desaparecerá en el espacio dentro de un par de años", adelanta el astrofísico.
