Más de dos décadas después, el Ayuntamiento de Carboneras (Almería) ha aprobado este martes la anulación de la licencia de obras concedida en 2003 para la construcción del hotel de El Algarrobico. Este acuerdo supone un avance decisivo para la futura demolición del edificio, convertido desde hace años en uno de los mayores símbolos de la especulación urbanística en la costa española.
La decisión se adoptó en un pleno extraordinario marcado por la tensión política y por la ausencia de cuatro concejales, que abandonaron la sesión antes de la votación. Entre ellos se encontraban dos ediles del Grupo Socialista, expulsados temporalmente del PSOE, y dos concejales no adscritos, quienes justificaron su marcha por considerar que el expediente carecía de informes técnicos y jurídicos suficientes sobre las posibles consecuencias legales y económicas de la anulación.
Un paso obligado por el TSJA
Con este acuerdo, el Consistorio cumple el requerimiento del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), que había concedido un plazo improrrogable de 20 días hábiles para dejar sin efecto la licencia urbanística otorgada hace más de 20 años. El tribunal advirtió de que, en caso de incumplimiento, podría ejecutar de forma subsidiaria la resolución judicial.
La anulación de la licencia era un trámite imprescindible. El propio TSJA estableció en una sentencia de 2021 que, mientras dicha autorización siguiera vigente, no podía procederse al derribo del inmueble, pese a las numerosas resoluciones judiciales que han declarado ilegal su construcción.
Construido en pleno Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, el hotel permanece inacabado desde que las obras fueron paralizadas en 2006 tras las denuncias de organizaciones ecologistas. Desde entonces, el complejo ha protagonizado una larga batalla judicial entre administraciones, promotores y colectivos ambientalistas, convirtiéndose en uno de los casos urbanísticos más conocidos de España.
La aprobación de la nulidad de la licencia abre ahora una nueva fase administrativa y judicial. La promotora, Azata del Sol, todavía puede recurrir el acuerdo municipal, lo que podría prolongar el procedimiento durante varios años antes de que el derribo pueda ejecutarse de forma definitiva.
Un pleno cargado de tensión
La votación llega apenas unas semanas después de que el Ayuntamiento aplazara una primera decisión sobre la nulidad de la licencia, un retraso que provocó una fuerte polémica política y motivó actuaciones internas dentro del PSOE respecto a varios de sus concejales. Finalmente, el pleno ha sacado adelante el acuerdo exigido por la Justicia.
El alcalde de Carboneras, Salvador Hernández, expresó al término de la sesión su deseo de que la anulación de la licencia permita poner fin a un conflicto urbanístico que se prolonga desde hace más de dos décadas y cerrar definitivamente uno de los episodios más controvertidos del litoral andaluz.

