La colocación de cámaras de seguridad en alojamientos turísticos como hoteles y apartamentos no está prohibida, pero sí sujeta a unas normas. Como regla general, están permitidas en los exteriores del alojamiento, como entradas, jardines y parkings; y en las zonas comunes: recepciones, escaleras, portales, etc., aunque en algunas ocasiones están sujetas a determinadas condiciones.
Por ello, cuando vemos una cámara en un lugar sospechoso, como en el interior de una habitación, la Guardia Civil aconseja no manipularla ni desmontarla, aunque sea lo primero que se te venga a la cabeza.
Qué hacer si hay una cámara sospechosa
Por el contrario, los agentes recomiendan documentar lo que has encontrado "si puedes hacerlo con seguridad", como aportando imágenes y vídeos. También se deben conservar los datos del alojamiento y comunicar lo ocurrido a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Sin embargo, la Guardia Civil recuerda que lo mejor en estos casos es "evitar difundir las imágenes en redes sociales". Por ello, insisten en que lo primero es proteger nuestra intimidad y después proteger las posibles pruebas.
Responsabilidades de los alojamientos
En cuanto a las responsabilidades del alojamiento a la hora de instalar cámaras de seguridad, la norma establece lo siguiente:
- Informar de las mismas de manera clara y visible mediante carteles informativos.
- Cumplir con la finalidad, que es velar por la seguridad de personas y bienes.
- Conservar las grabaciones de manera limitada.
- Restringir el acceso de personas no autorizadas al contenido de las grabaciones.
El mero hecho de no cumplir con algunas de estas obligaciones puede implicar multas de hasta 3.000 euros. Por ello, siempre que llegues a un lugar, revisa con atención y, si ves algo sospechoso, contacta con las autoridades pertinentes.

