El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela tendr谩 la oportunidad -y la obligaci贸n- de demostrar en las presidenciales del pr贸ximo domingo que Venezuela tiene "el mejor sistema electoral del mundo", como las autoridades de la instituci贸n comicial y el propio mandatario Nicol谩s Maduro proclamaron insistentemente durante la campa帽a.
Bajo la bandera de la 'transparencia', el presidente del CNE, el chavista Elvis Amoroso, aprovecha cada intervenci贸n o comparecencia p煤blica para insistir en las bondades del sistema venezolano, una afirmaci贸n compartida, en parte, por la oposici贸n, que confirma que se trata de un m茅todo r谩pido y seguro, pero desconf铆a de quienes lo manejan.
Sin embargo, en estos comicios, habr谩 miles de ojos vigilando que no haya manipulaciones ni trampas, de las que, con frecuencia, el antichavismo acusa a los oficialistas de, supuestamente, mover los hilos entre bambalinas.
Ser谩n los propios ciudadanos quienes controlen cada movimiento en los centros de votaci贸n, donde la oposici贸n desplegar谩 "testigos voluntarios", ya acreditados, en las 30.026 mesas electorales de todo el pa铆s, que se sumar谩n a los observadores y acompa帽antes nacionales e internacionales invitados por el CNE.
El poder electoral bajo la lupa
Si bien el sistema, totalmente automatizado, cuenta con la confianza de la mayor铆a de la ciudadan铆a, las autoridades del CNE no son vistas con tan buenos ojos, ya que, desde que comenz贸 a correr el cronograma electoral, se han granjeado el recelo de diversos sectores de la oposici贸n por movimientos que, todav铆a hoy, no se han aclarado.
Despu茅s de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ratificara la inhabilitaci贸n de Mar铆a Corina Machado -ganadora de las primarias opositoras- para competir por la Presidencia, la coalici贸n antichavista unitaria decidi贸 postular como candidata a Corina Yoris, una acad茅mica de ochenta a帽os, pero el CNE no permiti贸 su inscripci贸n.
El ente electoral, encabezado ahora por el exl铆der de la Contralor铆a General -instituci贸n encargada de las inhabilitaciones pol铆ticas-, fue duramente criticado por no dar una respuesta a la petici贸n de motivos del bloqueo a Yoris, pero dej贸 correr los d铆as mientras el cronograma avanzaba.
Sin embargo, entre fuertes presiones, s铆 permiti贸 la inscripci贸n de la candidatura provisional de Edmundo Gonz谩lez Urrutia, un personaje entonces completamente desconocido, que luego tuvo que ratificar, sin excusas, al decidir la Plataforma Unitaria Democr谩tica (PUD) que fuera el abanderado definitivo para las presidenciales.
Observadores y campa帽a
Seg煤n las autoridades, m谩s de 635 observadores internacionales han confirmado su visita a Venezuela para presenciar el proceso electoral, pero, entre ellos, no se encuentran los de la Uni贸n Europea (UE), pese a que fueron invitados en marzo por el CNE, el mismo que les retir贸 la invitaci贸n poco m谩s de dos meses despu茅s.
La raz贸n fue, seg煤n Amoroso, la ratificaci贸n de las sanciones personales e individuales -sin impacto sobre empresas p煤blicas o fondos del Estado- que el grupo de los Veintisiete mantiene sobre funcionarios chavistas, impedidos de viajar al territorio comunitario y con sus bienes y propiedades en la UE congelados.
La retirada de dicha invitaci贸n despert贸 recelos y desconfianza en los ciudadanos pr贸ximos a la oposici贸n, que se han organizado para vigilar, en primera persona, el desarrollo de los comicios, al considerar que los observadores que presenciar谩n el proceso son afines al chavismo.
Una vez superado el rev茅s, la oposici贸n se meti贸 de lleno en la campa帽a, sin perder de vista los movimientos del CNE, que se comprometi贸 a vigilar el proceso y a no permitir que se incumplieran las normas contempladas en la ley electoral.
Sin embargo, los incumplimientos estuvieron a la orden del d铆a y el ente electoral no se pronunci贸 al respecto, y permiti贸, entre otras irregularidades, el reparto desigual de la promoci贸n pol铆tica en los medios, especialmente, los estatales, o las intromisiones en el honor, la intimidad y la vida privada de las personas, entre otros.
Ahora, est谩 en el aire la inc贸gnita sobre si el CNE, ya fuera de plazo, reaccionar谩 ante estas irregularidades o pasar谩 p谩gina.

