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EN OHIO

Posponen una ejecución en EEUU por no encontrarle la vena al preso para la inyección letal

El estado de Ohio (EEUU) pospuso para 2019 la ejecución prevista para este miércoles del preso Alva Campbell después de que los verdugos no pudieran encontrar las venas para administrarle la inyección letal.

EFE | Madrid
| 16/11/2017
Pena de muerte

Pena de muerte / Gettyimages

Esta es la tercera vez en la historia reciente de Estados Unidos que se detiene una ejecución una vez empezado el procedimiento. Campbell, un hombre blanco de 69 años, tiene un delicado estado de salud con una enfermedad pulmonar obstructiva crónica y sus abogados habían advertido de que la ejecución podía generar problemas.

También necesita un andador para caminar y depende de una bolsa de colostomía, según su abogado. Pasadas las 10.00 hora local (15.00 GMT), los verdugos del Centro Correccional del Sur de Ohio (Lucasville) trataron de insertar líneas intravenosas en ambos brazos de Campbell y en una de sus piernas, pero tras 25 minutos decidieron suspender la ejecución.

El director de Departamento Correccional y de Rehabilitación de Ohio, Gary Mohr, dijo tras el intento fallido de ejecución que el estado de las venas de Campbell había cambiado desde que fueron examinadas este martes. En algunas ocasiones, los presos no toman líquidos durante las horas previas a la ejecución para deshidratarse y dificultar el hallazgo de una vena.

El gobernador de Ohio, John Kasich, reprogramó la ejecución de Campbell para el 5 de junio de 2019. Campbell ya era un viejo conocido de la Justicia cuando fue detenido en 1997 por un robo a mano armada. Había cumplido 20 años de cárcel por asesinar a un hombre en un bar en 1972, y desde 1992 gozaba de libertad condicional.

Una vez detenido, Campbell fingió sufrir parálisis corporal para ser trasladado a los juzgados en una silla de ruedas. Una vez ahí, redujo a la agente del sheriff que le custodiaba y le robó el arma, consciente de que una nueva condena significaba cadena perpetua, aunque fuera por robo.

En el estacionamiento de los juzgados, Campbell asaltó al joven Charles Dials, de 18 años, que había acudido a pagar una multa de tráfico. Campbell obligó a Dials a conducir durante unas dos horas hasta que decidió matarlo de un disparo en la cara. Fue detenido tras el asesinato y condenado a muerte un año después.