Muchas dudas y falta de información sobre los protocolos que seguirán los países de origen de quienes viajan en el crucero con hantavirus, y que son de 23 nacionalidades.
En Europa se están empezando a diseñar esos protocolos. Por ejemplo, Alemania no impondrá cuarentena a sus 7 compatriotas si no presentan síntomas y mantiene en observación a una pasajera trasladada a Dusseldorf que tuvo contacto con el hantavirus a través de un tercero, aunque no ha presentado síntomas. Las autoridades germanas no han creído necesario utilizar la zona de aislamiento destinada a enfermedades infecciosas del centro hospitalario.
En Bélgica tampoco será obligatoria la cuarentena y en Francia, con 5 afectados -uno de ellos contacto directo de uno de los enfermos- estudian con la OMS los pasos a seguir. Los 5 franceses del crucero se encuentran bien y, según el ministro de Exteriores galo, Jean-Noël Barrot, Francia está trabajando ya con la OMS para organizar “una eventual repatriación” en condiciones sanitarias estrictas y definir los protocolos para evitar su propagación.
En Reino Unido se recomiendan 45 días de auto-aislamiento
Los más numerosos del crucero son los filipinos, hay 38 tripulantes de esta nacionalidad, cuyo gobierno ni quiera se ha pronunciado. Los 23 británicos a bordo deberán auto confinarse voluntariamente 45 días en sus domicilios.
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos mantiene en observación a un grupo indeterminado de pasajeros que habría llegado por sus propios medios a los estados de Arizona, California y Georgia, todos asintomáticos, y eso es lo que se hará en principio con los 17 estadounidenses del crucero.
Y los pasajeros de Países Bajos que sean repatriados desde Tenerife seguirán protocolos distintos dependiendo de si presentan síntomas o no: aquellos que no presenten síntomas podrán ser repatriados directamente. Una vez en el país, el Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente ha indicado que se les realizará un seguimiento médico, aunque no se ha impuesto una cuarentena obligatoria generalizada para todos, ya que cada caso será evaluado individualmente. Países Bajos vigila además la evolución de los más de 300 pasajeros que viajaron en el vuelo de la neerlandesa fallecida.
