La activista iraní de derechos humanos Nilufar Saberi ha pasado por los micrófonos de Más de uno para explicar la situación que vive Irán en medio las protestas multitudinarias que desde finales de diciembre están poniendo en jaque al régimen del ayatolá. La represión estatal y la violencia empleada contra los manifestantes han dejado, hasta el momento, un balance de al menos 500 muertos.
Carlos Alsina le ha preguntado cómo logra obtener información desde el interior del país, donde desde el 28 de diciembre la población se mantiene en las calles. Saberi ha explicado que, tras la llamada a la movilización realizada el pasado viernes por Reza Pahlaví, hijo del último sha de Irán, el Gobierno iraní cortó el acceso a internet y las comunicaciones internacionales, tratando de aislar al país del exterior.
Aun así, parte de la información logra salir gracias a Starlink, un sistema de conexión por satélite propiedad de Elon Musk que permite a algunas personas comunicarse. "Todo lo que nos llega es a través de ellos", ha señalado.
Saberi ha descrito la situación como "realmente terrorífica". Según su testimonio, además de recurrir a sicarios, las fuerzas del régimen disparan contra los manifestantes desde azoteas y helicópteros. Con la voz visiblemente quebrada, tras haber participado en varias manifestaciones de apoyo en Madrid, la activista ha denunciado la magnitud de la violencia.
Tres factores diferenciales
A su juicio, el momento actual es diferente por tres factores clave:
- En primer lugar, la coincidencia entre los intereses de las grandes potencias internacionales y el deseo mayoritario de la población iraní de acabar con el régimen.
- En segundo, el apoyo masivo de la ciudadanía, con estimaciones que hablan de hasta 40 millones de personas movilizadas, dispuestas, según Saberi, a "morir antes que seguir viviendo bajo el yugo de la teocracia islamista".
- Y, en tercer lugar, la aparición de una alternativa política clara. Durante años se ha sostenido que no existía una alternativa real a los ayatolás, pero Saberi considera que en esta ocasión Reza Pahlaví puede liderar un proceso de transición que desemboque en elecciones libres y en la elección de un nuevo sistema político.
Pese a sus reticencias hacia un modelo monárquico, la activista confía en que una eventual llegada de Pahlaví al poder pueda poner fin a la pérdida de vidas humanas y a la vulneración sistemática de los derechos humanos en Irán.
